Manuel Pérez Trujillo - Universidad Autónoma de Madrid - Augusto Plató
Aunque parece que lo peor de la recesión (en cuanto al crecimiento económico) ha pasado, según apuntan diversas fuentes próximas al Gobierno y también algunos organismos internacionales (como, por ejemplo, el FMI), en estos momentos toca hacer frente a las secuelas de la crisis y, en especial, abordar el problema del desempleo.
En España ha existido (y existe) un gran debate acerca de los grandes problemas que han supuesto las rigideces institucionales (siendo apuntada directamente la negociación colectiva) para el correcto ajuste del mercado laboral en la recesión. El argumento planteado considera que estas rigideces han evitado el correcto ajuste salarial necesario para absorber el impacto de la recesión sobre el mercado laboral y, por tanto, han potenciado el ajuste vía empleo.
Sin embargo, a pesar de que estas rigideces pueden explicar parte de la destrucción de empleo durante la recesión, también es necesario abordar el problema desde un enfoque estructural para alcanzar una completa explicación de la situación actual en el mercado de trabajo. Cabe destacar que durante la recesión no todos los sectores han sufrido con igual intensidad el impacto de la crisis sobre el nivel de empleo y, por tanto, su aportación al paro total no ha sido equivalente. Desde el comienzo de la crisis económica (iniciada con la desaceleración acontecida en el cuarto trimestre de 2007) hasta la actualidad (cuarto trimestre de 2013) sectores como la construcción y el sector inmobiliario han experimentado un descenso de la ocupación en términos relativos del 64,2 y 90,6 por ciento, de forma respectiva, lo que equivale al 71,8 por ciento de la destrucción total de empleo en este periodo y refleja la importancia de la burbuja inmobiliaria en el mercado laboral. Ambos sectores destacan por ocupar una mano de obra de media-baja cualificación, que dificulta su movilidad hacia otras actividades económicas. Este hecho hace que el tiempo en el desempleo para los parados procedentes de estos sectores sea mayor y, por tanto, se incremente el riesgo del paro estructural.