jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Qué hace España por el empleo?

Laura Pérez Ortiz - Augusto Plató y Universidad Autónoma de Madrid

El día 24 de septiembre de 2014 se publicaba en el BOE el Plan Anual de Empleo para 2014. Sí, para 2014, a tres meses de que finalice el año. En el acuerdo se señala que “el Plan Anual de Política de Empleo concretará en cada ejercicio los objetivos de la Estrategia Española de Activación para el Empleo a alcanzar en todo el Estado y en las distintas Comunidades Autónomas, así como los indicadores que se utilizarán para conocer y evaluar el grado de cumplimiento de los mismos. De tal forma, el Plan Anual de Política de Empleo se configura como un instrumento de evaluación de las acciones y medidas de políticas activas de empleo desarrolladas por el Servicio Público de Empleo Estatal y las Comunidades Autónomas.” 

Las acciones y medidas establecidas en el Plan han de vincularse con los ejes de las políticas de activación para el empleo integrados en los objetivos de la Estrategia Española de Activación para el Empleo 2014-2016. En este Plan Anual para 2014 es donde se establecen los objetivos para este año. A 24 de septiembre.
Elaboración Augusto Plató.
Por cierto, la Estrategia Española de Activación para el Empleo 2014-2016 se publicó en el BOE el 23 de septiembre de 2014, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea, en el marco del Semestre Europeo, y recogidas en el Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento.
Elaboración Augusto Plató.

martes, 23 de septiembre de 2014

Seminario de empleo: "Desigualdades de renta en la crisis"

En la sesión del 24 de septiembre, a las 17:00 horas del Seminario de Empleo en la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, Luis Ayala (de la Universidad Rey Juan Carlos), Antonio González (de Economistas Frente a la Crisis) y Amparo Ballester (de la Universidad de Valencia) tratarán sobre "Desigualdades de renta en la crisis". La sesión estará moderada por Carlos Sánchez, periodista de El Confidencial.

Os dejamos las ponencias de Luis Ayala (Desigualdad y pobreza en la crisis: la continuidad de un modelo), Amparo Ballester (aquí) y de Antonio González (aquí).


Aquí os dejamos el calendario completo, con los ponentes y moderadores correspondientes a cada sesión.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Desigualdades de renta en la crisis

Retomamos las sesiones del Seminario de Empleo en la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, tras el parón veraniego. El miércoles 24 de septiembre, a las 17:00 horas, Luis Ayala (de la Universidad Rey Juan Carlos), Antonio González (de Economistas Frente a la Crisis) y Amparo Ballester (de la Universidad de Valencia) tratarán sobre "Desigualdades de renta en la crisis". La sesión estará moderada por Carlos Sánchez, periodista de El Confidencial.

Este Seminario, en su octava edición, se celebrará en el lugar habitual, sede de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, en la calle Fortuny, número 53, de Madrid, y está dirigido por Santos M. Ruesga, José Ignacio Pérez Infante, Valeriano Gómez y Fernando Valdés dal Ré.

Aquí os dejamos el calendario completo, con los ponentes y moderadores correspondientes a cada sesión.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Libro: ¿Qué ha pasado con la economía española?

Os recordamos que el próximo lunes 22 de septiembre se presentará el libro "¿Qué ha pasado con la economía española?", coordinado por Norberto E. García y Santos M. Ruesga y editado por Ediciones Pirámide.

El acto, organizado por Economistas Frente a la Crisis se celebrará en la sede de la Fundación del Diario Madrid, en la calle Larra, número 14, en Madrid, a las 19:00h. José Ignacio Pérez Infante moderará el acto en el que participarán Santos M. Ruesga, Valeriano Gómez, Zenon Jiménez Ridruejo y José Carlos Díez.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Las rentas del trabajo en las estadísticas del IRPF del ejercicio 2012

Domingo Carbajo Vasco - Augusto Plató

1. Nota previa

Como hemos señalado en otros “post” publicados en este mismo “blog”, las estadísticas fiscales constituyen, sin ningún género de dudas, una importante fuente de datos e información para el análisis social, cuyo estudio y seguimiento recomendamos vivamente.

Recientemente, la Agencia Estatal de Administración Tributaria (en adelante, AEAT) ha publicado en su portal las estadísticas correspondientes a las declaraciones-liquidaciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, IRPF), ejercicio 2012 (declaración efectuada en los meses de mayo-junio 2013) y, de manera breve, vamos a comentar algunos resultados de la citada documentación en materia de rentas del trabajo.

2. Las rentas del trabajo en el IRPF 2012

Lo primero que resalta de estas estadísticas, las cuales comprenden todo el Estado, excepto las Diputaciones Forales vascas y navarra, que proporcionan su propia información, es la persistencia de la crisis económica.

El primer dato es contundente: disminuye el número de declarantes respecto del período 2011 anterior. En realidad, si contemplamos una serie histórica algo larga, vinculada a la evolución de la crisis sistémica, tenemos:

Cuadro n º 1. Evolución de las declaraciones-liquidaciones del IRPF, ejercicios 2007/2012
Fuente: Elaboración propia, a partir de las estadísticas de la AEAT sobre el IRPF.

Es evidente que tras esta evolución se encuentra, por un lado, el descenso demográfico sufrido por España en los dos-tres últimos años, pero también el impacto de una crisis que produce tal descenso en los niveles económicos de la población que, determinados colectivos, dejan de esta sujetos a la obligación de declarar, sencillamente, porque no tienen rentas qué declarar. 

Esta evolución es todavía más acusada, en lo que se refiere a las rentas del trabajo, las cuales resultan ser, precisamente, las rentas que son declaradas por el mayor número de contribuyentes; así, tenemos. 

Cuadro n º 2. Evolución de las declaraciones de rendimientos del trabajo en el IRPF, 2007-2012

Fuente: Elaboración propia, a partir de los datos de la AEAT sobre el IRPF.
(1) Existe un error tipográfico en el Cuadro de la AEAT donde aparece este dato, pues el número de declarantes por rentas del trabajo que figura en el mismo es: 17.267.392; sin embargo, las variaciones absolutas y relativas incluidas en idéntico Cuadro sólo tienen sentido con 17.627.392 declarantes.

¿Y a dónde han ido esos declarantes de rendimientos del trabajo perdidos?. Pues las propias estadísticas del IRPF nos lo dicen, porque en estos ejercicios se anota un crecimiento en el número de declaraciones de rentas derivadas de explotaciones económicas (empresarios individuales) en estimación directa, muy leve, cuyo origen puede ser doble: , por un lado, las restricciones a la estimación objetiva trasladan obligados tributarios de este régimen de estimación de bases imponibles a la estimación directa y, por otra parte, la aparición de “falsos” autónomos, es decir, trabajadores que, para subsistir, se ven obligados a convertirse en empresarios. 

De esta forma, verbigracia, entre 2011 y 2012 el número de declarantes en estimación directa aumentó en 23.458, superando el 1.500.000; ahora bien, este “espejismo” de los nuevos empresarios (tan alabado por la opinión oficial) se cae, por tierra, inmediatamente, si observamos que a la vez el número de empresarios declarantes en estimación objetiva ha disminuido en esas mismas fechas en unos 33.000. 

En suma, la verdadera causa de esta minoración es la desaparición de obligados tributarios que obtenían ingresos de trabajo, bien porque obtienen rendimientos cuya cuantía los excluye de la obligación de declarar (algo más de 11.000 euros/año), bien porque se han “sumergido” directamente, bien por lo que pensamos es la causa fundamental: la no obtención de ingresos por desanimados, excluidos y marginados diversos. 

En cualquier caso, el número de declaraciones del IRPF en las que figuran rendimientos del trabajo sigue siendo el protagonista del impuesto. 

Cuadro nº 3. Porcentaje de declaraciones de IRPF que contienen rentas del trabajo
Fuente: Elaboración propia a partir de los dos Cuadros anteriores.

De esta manera, el protagonismo de las declaraciones en las que figuran los rendimientos del trabajo sobre el total de las autoliquidaciones del IRPF es absoluto, pero ¿qué sucede con el volumen de rendimientos declarados?

Cuadro nº 4. Rendimientos netos reducidos del trabajo sobre base liquidable general del IRPF (1)
Fuente: Elaboración propia a partir de las estadísticas de la AEAT relativas al IRPF.
(1) La base liquidable general la integran, básicamente, los rendimientos del trabajo, los rendimientos del capital inmobiliario y las rentas de explotaciones económicas.

De los datos anteriores se deduce inmediatamente, tanto el predominio cuasi total de las rentas del trabajo sobre las rentas que integran la llamada base liquidable general del IRPF, predominio que, además, se refuerza en el tiempo, como la incidencia de la crisis en el volumen de rendimientos declarados. 

En general, puede decirse que las rentas del trabajo son, en realidad, el IRPF, pues al Cuadro anterior cabe añadirle el hecho de que la base liquidable del ahorro, formada por las rentas del capital mobiliario y las ganancias y pérdidas de patrimonio, en general, no suponen ni el 10% de la base liquidable general del tributo. Así, en el año 2012, la base liquidable del ahorro sumó 26.672.780.139 euros, es decir, en el período 2012, las rentas netas reducidas del trabajo supusieron el 87% del total de la base liquidable del IRPF (general+ahorro). 

Por lo tanto, nuestro IRPF es un impuesto sobre las rentas del trabajo, además, de manera creciente, fuertemente afectado en su capacidad recaudatoria por la crisis sistémica. 

Deberíamos seguir analizando otros aspectos de interés vinculados a las rentas del trabajo, caso de su distribución por decilas de renta o las diferencias salariales entre hombres y mujeres que se deducen de estas estadísticas, pero la brevedad de estos textos nos lleva a invitar al lector a que los estudie por sí mismo, sin perjuicio de dedicar nuestra atención futura a esta interesante materia.

martes, 9 de septiembre de 2014

¿Qué ha pasado con la economía española?

El próximo lunes 22 de septiembre se presentará el libro "¿Qué ha pasado con la economía española?", coordinado por Norberto E. García y Santos M. Ruesga y editado por Ediciones Pirámide.

Como señalan los autores en la presentación del texto "para las personas no conocedoras de la realidad económica y política del país puede resultar difícil entender qué ha sucedido en la economía de España en la última década. En un corto período de tiempo, el «milagro español» de 1999-2007 —cuando el país creaba poco menos de la mitad de todo el empleo generado en toda la Unión Europea— fue seguido de una profunda crisis económica que ha reducido el empleo a una velocidad tal que a fines del año 2013 la tasa de paro había alcanzado el 27 por 100 de la población activa y entre los jóvenes ya era de casi el 55 por 100".


Y siguen "hay múltiples versiones simplificadas de lo que ha sucedido en España —tales como la reducida jornada laboral respecto a la eurozona o un gasto público inicial excesivo— que no son corroboradas por el análisis empírico más elemental. Son simplemente cuentos de hadas cuyo origen es variado: desde un intento ideológico de encontrar un chivo expiatorio hasta la expresión de una aguda ignorancia de lo acontecido realmente. Es por ello que es importante que se presente con la mayor claridad y simplicidad la evidencia empírica disponible, y a partir de ello un análisis sólido de lo que realmente ha sucedido".


"Es útil recordar que la experiencia española es un caso de manual de fracaso de las políticas de austeridad fiscal y de devaluación salarial extremas, en tanto que es el país donde el nivel de desempleo y la tasa de pobreza se han elevado hasta niveles extraordinarios. Esto significa que la experiencia española es un modelo a analizar, con el fin de comprender los fracasos de la política económica impulsada en muchos países, más allá del debate de política fiscal y monetaria de los Estados Unidos".

La presentación del libro será en la sede de la Fundación del Diario Madrid, en la calle Larra, número 14, en Madrid, a las 19:00h. José Ignacio Pérez Infante moderará el acto en el que participarán Santos M. Ruesga, Valeriano Gómez, Zenon Jiménez Ridruejo y José Carlos Díez.

viernes, 29 de agosto de 2014

Luchar contra el fraude fiscal, combatir la economía sumergida

Domingo Carbajo Vasco y Santos M. Ruesga, artículo publicado en El Confidencial

El Gobierno ha presentado los detalles de su Reforma Fiscal el día 23 de junio de 2014, expresados, normativamente hablando, en cuatro Anteproyectos de Ley. Tiempo habrá para comentar el contenido de la misma y su impacto en los principios tributarios que nuestra Constitución exige: generalidad, equidad, progresividad; pero importa desde el principio señalar que, salvo algunos toques de atención en el Anteproyecto de Ley de reforma de la norma básica de nuestro Ordenamiento Tributaria, la Ley General Tributaria, no se observa en su contenido ningún Plan Integral contra el Fraude Fiscal, ningún elenco de medidas coordinado, complejo y con visión a largo plazo que trate de cumplir el principio y el fin fundamental de todo sistema tributario: la generalidad, es decir, que todos paguen.

Y no será por falta de propuestas, pues la propia Organización de Inspectores de Hacienda del Estado acaba de ofrecer a la opinión pública un conjunto de 238 medidas destinadas a luchar contra el fraude fiscal y, aunque alguna de ellas, como el supuesto del “listado de morosos”, ha encontrado hueco en el Anteproyecto de Ley, no parece que la finalidad esencial de la Reforma sea atender al principio básico.

Sin embargo, si por algo se caracteriza el sistema tributario español es por su creciente ineficiencia en algo tan elemental como cubrir las previsiones de ingresos públicos y, a pesar de las subidas de tipos y la reducción de algunos incentivos fiscales en los años 2011-2013, lo cierto es que los datos de la OCDE sobre presión fiscal revelan que España ha visto disminuir la misma en más de cuatro puntos sobre el PIB desde el período 2007.

Analizar las causas que han llevado a tal fenómeno, debería haber sido, como hemos propuesto en un libro recientemente publicado, la razón esencial de la Reforma Fiscal, especialmente, si como predica el propio Gobierno, la sostenibilidad de las Finanzas Públicas y la reducción del déficit público siguen siendo los mantras de nuestra Política Fiscal.

Pues bien, entre las precitadas causas, nadie duda de que la persistencia del fraude fiscal sigue impidiendo el logro de los recursos necesarios para atender al Estado Social, Democrático y de Derecho que nuestra Carta Magna propugna, en su artículo 1.1, como fin esencial de nuestra sociedad y de nuestras instituciones públicas.

El fraude fiscal resulta ser un concepto proteico, lábil, modelable y crecientemente internacional, arduo de definir y cuantificar, pero cuya existencia supone un ataque directo a la economía social de mercado y sin cuya reducción, la propia finalidad última de la Reforma (Gobierno dixit): reducir las cargas tributarias de las familias y de las empresas para relanzar la economía española, sin que se ponga en duda la reducción del déficit público, supondría obtener la cuadratura del círculo, objetivo imposible, como cualquier alumno de Primaria conoce.

Además, el fraude fiscal hace frontera y se alimenta con otros fenómenos socio-económicos complejos que generan importantes deseconomías externas en nuestra sociedad, supuestos de las llamadas “economía ilegal” y “economía subterránea” o, tal y como las cita de manera genérica la OCDE, sectores de la “economía no observada”, cuya inclusión en la Contabilidad Nacional está prevista para octubre de este ejercicio.

Aunque las delimitaciones y los conceptos son variados e imprecisos, conviene diferenciar entre “economía ilegal”, “economía sumergida” y “fraude fiscal” en cualquiera de sus formas, pero también es adecuado tener en cuenta las relaciones y aspectos comunes de estos fenómenos desde una visión amplia, integrada y plural, tal y como propone, y apoyamos, el Informe mencionado de la Organización de Inspectores de Hacienda del Estado.

Lo que resulta evidente, es, por un lado, su importancia económica y, por otra parte, su íntima relación con la evasión tributaria, pues muchas de las rentas y consumos generados en estas “zonas negras” de la economía no son declarados al Fisco y, por otro lado, contienen un claro carácter antisocial y una falta de transparencia, inaceptables en una sociedad de mercado moderna. 

Es más, la lucha contra el fraude fiscal no puede permanecer al margen de su estudio y del planteamiento de qué medidas ejecutar para hacer frente a estos fenómenos, tanto por la superposición entre actividades ilícitas, actividades sumergidas y actividad tributariamente ocultada como por la posibilidad de usar la normativa, los procedimientos de aplicación de los tributos, los funcionarios al servicio de la Administración Tributaria (ahí está el caso del Servicio de Vigilancia Aduanera, esencial en la lucha contra el narcotráfico y el contrabando, por poner un ejemplo) para reprimir estas actividades.

Sin embargo, la “represión” no puede, ni debe, ni tiene porqué ser el arma única para luchar contra estos fenómenos socio-económicos. La experiencia nacional e internacional demuestra que estas actividades antisociales y punibles no se solucionan exclusivamente mediante medios policiales; es más, el contexto y la opinión pública cambian al respecto de la propia persecución o la consideración delictiva de estas conductas, siendo el ejemplo de la visión que se tiene acerca de la naturaleza de la prostitución o el consumo de drogas un buen ejemplo en este terreno.

Por ello, plantearse ante la economía sumergida medidas como el impulso a los pagos electrónicos, reduciendo fuertemente sus costes de transacción e incrementando el coste del uso del dinero en efectivo (que lo tiene y, desgraciadamente, suele permanecer oculto para la sociedad), eliminando el nutriente básico de la economía sumergida, que es el pago en efectivo, son más importantes y más efectivas que una visión “policial”, de crimen y castigo, que genera importantes costes de ajuste y de transacción.

Y, sin embargo, el decreto-ley 8/2014 de medidas urgentes para el crecimiento y la competitividad anticipa y amplia para España el proyecto legislativo europeo que limita las tasas de intercambio de las tarjetas de débito y crédito, cuando la experiencia internacional de este tipo de medidas lleva a los bancos a compensar esa reducción de ingresos con todavía mayores subidas de otro tipo de comisiones que pagan los consumidores. Esto siempre induce a un menor uso de estos medios trazables y a un mayor uso de efectivo, fuente de las economías ocultas e ilegales, que en Europa y España son mayores que en los EEUU porque entre nosotros el uso de pagos electrónicos es menor, según el estudio realizado en 58 países por Moodys el 2013.

Pese a esa desventaja competitiva, el efecto de dichos proyectos sería equivalente a incrementar el coste de las comisiones más de un tercio en España, y para el conjunto de Europa por encima del 45% las tarjetas de débito y del 15% las de crédito. Así lo indican las simulaciones de las cuentas de pérdidas y ganancias de todo el sector europeo que preparan nuestros colegas, los profesores Pascual Fernández (URJC) y Gustavo Matías (UAM). Además, ese proyecto legislativo en Europa se ejecutaría en 5 años y en España de golpe, por lo que el daño en los consumidores, la economía sumergía y la recaudación fiscal sería más acentuado que en el resto de Europa, lo mismo que otros efectos negativos en la innovación y la competencia -ya que deja fuera de los topes y favorece así a tarjetas como American Express o Dinners, que son más caras-.

jueves, 31 de julio de 2014

¿Qué hacer con las políticas de empleo?

Santos M. Ruesga y José Manuel Lasierra, artículo publicado en El Confidencial

Son muchas la voces que en el mundo político, pero también en el económico, vienen insistiendo en la necesidad de mejorar y extender las políticas de empleo como medio adecuado de facilitar los procesos de creación de puestos de trabajo o al menos de mejorar las condiciones de empleo en los existentes. Y, sin embargo, en estos últimos años, los recortes sucesivos en el gasto en esta materia la han ido relegando a un plano muy reducido dentro del gasto público (a pesar incluso del ligero incremento previsto para 2014).

Al mismo tiempo, el voluntarismo y los lugares comunes han sido actitudes bastante frecuentes entre los gestores públicos, los agentes económicos y los académicos, implicados en la creación y gestión de estás políticas. Lo que ha redundado en una profunda crisis de las mismas, poniendo en cuestión su propia eficacia como instrumento en favor del empleo.

El voluntarismo se observa en la realización de propuestas de escasos o nulos resultados o de difícil concreción práctica. Entre las primeras podemos pensar en la relación debonificaciones a la contratación de determinados colectivos o para la transformación de contratos atípicos en indefinidos. Se trata de actuaciones orientadas a subvencionar a las empresas la contratación, de uno u otro tipo de asalariados. Como la reciente “tarifa plana” inventada para reducir los costes de Seguridad Social a determinadas fórmulas de nueva contratación.

Pocas empresas optarán por contratar a un trabajador o transformar su contrato solo por el incentivo económico correspondiente si no hay una carga efectiva de trabajo que justifique la contratación. Esto es lo determinante, la cantidad de trabajo que la empresa necesita y la continuidad en la actividad para la que se requiere personal. Por esta razón, este tipo de estímulos son poco eficaces en la creación de empleo y, al final, representan un 'regalo' adicional y circunstancial a aquellas empresas que, de todas formas, por necesidades de la actividad productiva iban a contratar. En el mejor de los casos el efecto de estas actuaciones es de “sustitución” (se contrata a un joven, con subvención, frente a un adulto sin ella), de adelantamiento de la decisión (se anticipa la contratación para acogerse a la subvención pertinente) o incluso de “desplazamiento” (haciendo que disminuya la demanda de trabajo).

De igual modo, una propuesta de difícil concreción práctica, para aumentar el volumen de contratados, es aquella relativa a la flexibilidad horaria cuando es de carácter individual y no resultado de pactos entre empresa y trabajadores, al estilo alemán. Y otra, de la que se habla mucho pero realmente es poco efectiva en la dirección señalada, hace referencia alestímulo y apoyo a los emprendedores (tal como la capitalización del seguro de desempleo -cobrando toda la cuantía correspondiente al periodo total de prestación, en una sola vez-) para poner en marcha algún proyecto empresarial.

Los lugares comunes de las políticas de empleo se refieren básicamente a la formación y a las agencias de intermediación (el antiguo INEM, entre otros). Casi todas las propuestas de políticas de empleo hablan de la formación. Pero, conviene recordar que el desempleo en España no es consecuencia de un problema de poca formación de sus trabajadores frente a unos hipotéticos puestos de trabajo que requerirían de un alto nivel de formación (cualificación). De hecho se expulsa mano de obra cualificada, como se pone de manifiesto en el hecho de que el contingente mayor de la emigración española actual lo constituyan los trabajadores más formados.

Por supuesto, la formación nunca sobrará pero insistir en ello, además de culpabilizar al parado (si está parado es porque tiene poca formación) sirve para eludir las propuestas más efectivas contra el desempleo. No es un asunto de si se ha gastado bien o mal en formación, si no de que tenemos personas suficientemente formadas pero no hay empleos que ofrecerles. Acudir a hacer cursos por hacerlos, no es un gasto eficiente, no es efectivo para el problema del paro y puede resultar muy frustrante para las mismas personas que tienen que hacer esos cursos. Además, la motivación para aprender no es igual si no se ve la forma de aplicar esos conocimientos en un empleo inmediato. La extensión laboral de estas actuaciones formativas puede, no obstante, coadyuvar a facilitar la inserción de algunos colectivos específicos que sí muestran carencias de cualificación, como pueden ser los jóvenes con abandono escolar prematuro o los parados de larga duración en fuerte crecimiento en el transcurso de la crisis actual.

Reconocidas estas ineficiencias, se dice que la solución es la formación dual, estilo alemán. Se idealiza el sistema alemán y se olvida que ya existen muchas líneas de formación dual en nuestro país con la cobertura de las prácticas de la enseñanza reglada o los propios contratos en prácticas. Está claro que todo es mejorable y puede ayudar pero no se puede ofrecer como una vía sólida contra el desempleo los programas formativos, la formación en general. Las prácticas requeridas para poner en marcha programas de inserción para estos u otros colectivos se enfrentan a una estructura empresarial profundamente minifundista que dificulta la materialización efectiva de los mismos. Antes de su aplicación conviene analizar y organizar ad hoc el tejido empresarial sobre el que se ejecutan.

Algo parecido ocurre con la intermediación. Es un error pensar que la intermediación es generalizadamente ineficaz, que hay vacantes que no se pueden cubrir por falta de información o por la burocracia. ¿De verdad ocurre eso?¿Dónde están las vacantes? Propuestas ante esa supuesta ineficacia de la intermediación: la tutorización del desempleado, el asesoramiento personalizado. Eso resulta imposible con semejante tasa de desempleo, buscar tutores para todos los desempleados. De hecho, las estadísticas disponibles nos señalan cómo el número de desempleados por cada puesto de trabajo vacante existentes se ha multiplicado por más de 6 a lo largo de la actual crisis, tal como analizamos y explicamos en detalle en un libro de reciente publicación (¿Qué ha pasado con la economía española?, Editorial Pirámide).

El problema, una vez más, es que por más que se coja de la mano al desempleado, no se le va a encontrar empleo, porque no lo hay. ¿Para qué sirven pues estas propuestas? Para ocultar la inacción real y no demandar políticas efectivas.

Y es que se puede actuar sobre otros ámbitos de la oferta productiva, estimulando las capacidades técnicas de empresas y trabajadores (que no es lo mismo que dar cursos de formación) y la iniciativa de los empresarios para que avance la productividad del sistema. Las políticas de I+D+i deben desempeñar un papel fundamental, pero, también la demanda de trabajo ha de ser impulsada por las políticas macroeconómicas.

Desde el lado de la demanda, se necesitan unas políticas fiscales y monetarias completamente distintas a las actuales que fomenten la actividad productiva, y en particular, la industria (más competitiva), así como unaregulación mucho más efectiva de aquellos sectores productivos que eluden la libre competencia y reducen la competitividad de nuestra economía, como por ejemplo telecomunicaciones o energía. Al tiempo que la expansión de los servicios sociales más demandados (dependencia, sanidad) tendría un efecto muy intenso sobre la creación de empleo (la generación de empleo por unidad de valor añadido es muy superior en el sector público con respecto al privado). Y, sin duda, junto a estas actuaciones para estimular la demanda, debería impulsarse el seguimiento mucho más intenso para evaluar la efectividad real de las actuales políticas activas de empleo, para aprender de su propia gestión.

lunes, 21 de julio de 2014

Deflación de salarios y datos estadísticos del IRPF

Domingo Carbajo Vasco - Augusto Plató

1. Nota previa 

Como sabemos, y los datos estadísticos corroboran, nos encontramos en un auténtico proceso de “devaluación interna”, eufemismo que debe ser sustituido por unas voces más reales: “devaluación salarial”.

Según la ortodoxia “ad usum”, esta reducción de salarios resultaría imprescindible para, por un lado, mejorar la competitividad internacional de la economía española y, por otra parte, lograr una reducción de los estratosféricos niveles de desempleo, pues se minorarían las barreras de entrada al mercado de trabajo; además, según el discurso dominante, al encontrarnos constreñidos por la existencia de una moneda única, el euro, que se revalúa tendencialmente frente a las otras divisas internacionales, la única forma de compensar la falta de demanda interna vía exportaciones es aligerando los costes de los productos exportados, ante la imposibilidad de recurrir a la devaluación monetaria.

Tal argumento es claramente capcioso, porque nos colocaría en una situación de subdesarrollo perpetuo, incapaces de lograr que nuestros productos y servicios resulten competitivos en el exterior por factores dinámicos, caso de la alta tecnología(1); a la vez que genera una profunda depresión en la demanda interna (atentos a la deflación, los precios en junio apenas subieron un 0,1%) y a bolsas de pobreza crecientes, dados los escasos salarios y la precariedad en el empleo que perciben nuestros “nuevos” asalariados, así como el correspondiente incremento de la desigualdad.

Pero lo cierto es que la “devaluación salarial” parece imparable y, de no haber sido por otros factores, hubiera sido complementada con otra “vuelta de tuerca” por la denominada “devaluación fiscal”, es decir, subida del IVA hasta el 23%, compensada, teóricamente, con una reducción en las cotizaciones a la Seguridad Social del factor trabajo(2).

Para que los lectores conozcan otra fuente de información sobre la “devaluación salarial”, contamos desde junio de 2014 de la nueva publicación estadística de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (en adelante, AEAT),(3)“Estadísticas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas” (en adelante, IRPF), 2012, es decir, los datos sobre declarantes y rentas declaradas en el año 2013 por los hechos imponibles (obtención de rentas) del período 2012

2. Los datos estadísticos del IRPF del ejercicio 2012

A. Consideraciones generales

La AEAT ha hecho públicas las estadísticas del IRPF, correspondientes al ejercicio 2012 (declaración 2013). Remitimos al lector a su portal. www.agenciatributaria.es.

En otras notas publicadas en el “blog” hemos hecho referencia a la enorme importancia que, tanto para el conocimiento de nuestra Política Fiscal como para el análisis de la realidad económica y social española, tienen estas publicaciones estadísticas de la AEAT, pues de las mismas se obtiene una gran información cuantitativa y, además, muy apegada (pasado el tamiz del fraude fiscal) a la realidad. 

En el caso del IRPF, además, nos encontramos con el tributo de mayor incidencia recaudatoria y social (por el número de contribuyentes) de nuestro sistema tributario, por lo que el conocimiento y manejo de sus estadísticas por parte de los profesionales fiscales nos parece esencial.

jueves, 3 de julio de 2014

Exportar más, pero también mejor

Santos M. Ruesga - Artículo publicado en Revista DIR&GE, junio 2014

La experiencia reciente de nuestro sector exterior, que ha registrado un importante crecimiento relativo de las exportaciones entre 2009 y 2013, previa caída notable en 2008, muestra un comportamiento procíclico, nada saludable para un futuro de crecimiento sostenible para nuestra economía. Sin duda, la recuperación, sea más o menos rápida, va a requerir de una senda sostenida de aumento de nuestra actividad exportadora para solventar nuestros problemas de excesivo endeudamiento en el sector privado de la economía. 

Ratio de exportaciones (exportaciones/PIB, en %, España, Unión Europea, total y manufacturas) 
Fuente: Elaboración propia sobre datos FMI. 

En un reciente trabajo que acabo de realizar con mi colega Norberto García (1), analizamos con cierto detalles las limitaciones de nuestro sector exportador para contribuir a un comportamiento expansivo de nuestra economía con carácter más sostenible. Los problemas se centran, fundamentalmente, en la caracterización del perfil competitivo de nuestras empresas exportadoras, con una marcada intensidad de utilización de trabajo de media o baja cualificación. Eso explica que cuando nuestra economía crece a ritmos intensos, por encima de la media de la UE, las importaciones se disparan (crecemos a impulso de la demanda interna, de forma particular del consumo privado) y las exportaciones frenan su ascenso, cuando no experimentan una cierta contracción incluso en cifras nominales. Es en estos periodos, por tanto, cuando nuestra balanza comercial entra en números rojos de modo alarmante. 

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