Manuel Pérez Trujillo - Augusto Plató
El pasado 29 de octubre quedé muy esperanzado al escuchar la siguiente afirmación en la cabecera de los noticiarios televisivos:
“Estamos viendo ya señales esperanzadoras en un entorno de una crisis económica muy dura. Y no me refiero a un optimismo vacío sino al relato de la realidad”
Sin embargo, tardé medio segundo en volver a esa dura realidad, que no correspondía con la presentada en los titulares, al escuchar seguidamente a dicha afirmación una nueva que argumentaba:
“Porque eso es lo que ocurre cuando un trabajador apuesta por el autoempleo”.
En ese momento mis esperanzas quedaron vacías, sin consuelo, pudiendo comprobar que tan solo medio segundo dista entre el optimismo y la melancolía. Si considerar que un trabajador tenga que apostar por el autoempleo es algo exitoso, especialmente en tiempo de crisis, entonces he de prepararme, porque vienen mal dadas. Aun así decidí tratar de contrastar dicha afirmación con los datos de la Encuesta de Población Activa, de nuevo esperanzado y autoengañándome, diciendo: “si esta frase la ha dicho quien la ha dicho, por algo será”. Pero, de nuevo, tardé media hora en volver a la verdadera realidad, dura y triste, en la que vivimos la mayoría de los españoles.