jueves, 12 de julio de 2012

Las relaciones laborales que vienen

Julimar da Silva Bichara - Augusto Plató

Frente a la completa “asiatización” de las relaciones laborales en España y, también, en la Unión Europea, lo que implica pérdida de seguridad en el empleo y la consecuente precarización del trabajo, el miedo y el paro son ahora mismo las mayores amenazas que planean sobre las cabezas de los trabajadores y de toda la sociedad española. Eso es así, con más o menos intensidad, en todo el mundo occidental y desarrollado. Aquella sociedad del bienestar social que nuestros padres, madres y abuel@s han contribuido a construir, a base de mucho esfuerzo y sacrificio, ha desaparecido en apenas cuatro años de una crisis que se ha generado en el “bendito” sistema financiero y bancario mundial y de la cual los trabajadores del mundo no tuvieron ninguna responsabilidad. Quizás, si queremos poner una pizca de responsabilidad a los trabajadores y sus representantes sindicales, podríamos considerar que su mayor error ha sido dormirse en los laureles de las conquistas laborales. Mientras disfrutaban de unas vacaciones merecidamente ganadas, el capital no ha parado de buscar formas alternativas de multiplicarse e incrementar la plusvalía. 





Hasta la reforma laboral última, estaba más o menos clara la tendencia de las relaciones laborales en España: seguían, con mayor o menor intensidad, el modelo continental de relaciones laborales, con una clara tendencia hacia la flexibilización y una cierta búsqueda de garantizar alguna seguridad, sobre todo a través de políticas de oferta, es decir, de formación. En otras palabras, un proceso paulatino de flexibilización de las relaciones laborales adaptado a las nuevas formas de organización productiva y al nuevo orden económico internacional, más competitivo. Se acababa la idea del empleo para toda la vida con contrato fijo y salario ascendente. Se introduce la idea de contratos flexibles, cambios constantes de empresa, salarios flexibles relacionado con la productividad o la evolución financiera de la empresa, en definitiva, mayor precariedad laboral. Desde el punto de vista de las instituciones, una menor tasa de afiliación sindical y un menor poder de negociación de los sindicatos. 

Tras la reforma laboral y los constantes recortes, se están creando unas relaciones laborales completamente diferentes. El modelo se aleja del europeo continental y se acerca al anglosajón, o como podríamos llamarlo: la flexibilidad total a coste cero para el empleador; y poder de negociación reducido. Habermas, desde hace algún tiempo habla de una especie de “brasileñización” del mercado laboral europeo. Con suerte, en el futuro, tendremos los derechos de los trabajadores brasileños y la fuerza de los sindicatos brasileños, que en estos tiempos de globalización competitiva, han conseguido incrementar el salario mínimo en términos reales y elegir al Presidente del país. Pero más allá de las características específicas de las relaciones laborales en cada país, lo cierto es que hay una convergencia hacia unas relaciones laborales completamente desreguladas en las que el capital se superpone al trabajo, es lo que podríamos llamar “asiatización” de las relaciones laborales. 

Para concluir esta reflexión quisiera llamar la atención sobre un hecho curioso y que ha sido destacado en varios medios de comunicación internacionales. Hace referencia al miedo social que existe sobre la pérdida del empleo y la reacción de los trabajadores frente a esta amenaza. Por ello, lo más reivindicativo que hay ahora mismo en el mundo de las relaciones labores viene, cómo no, desde las campañas de publicidad de grandes compañías estadounidenses: McDonalds y Coca-Cola, y también de la ciudad de Las Vegas. En cualquier caso, de parte de tres grandes iconos del mundo desarrollado occidental. 

No, no son los sindicatos los que están reivindicando mejores condiciones laborales, ¡no! Como sabéis, en momentos de crisis económica, en los que la probabilidad de conseguir un puesto de trabajo es bajísima, las personas se aferran a su empleo con todas sus fuerzas, ignorando sus derechos. Ese también es un momento en el que se reduce en poder de negociación de los sindicatos y de los trabajadores, aumenta el poder de las empresas y el abuso de los jefes. No hay incremento salarial, es más barato el despido y, además, se reduce el tiempo para la comida, las vacaciones, se incrementan las horas extraordinarias gratis, etc., etc. En ese sentido, los últimos anuncios se convierten en una verdadera revolución social en los Estados Unidos. El de la ciudad de Las Vegas es impactante. Su eslogan es: take back your summer.




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