martes, 3 de diciembre de 2013

Los salarios y las pensiones según las fuentes tributarias, ejercicio 2012

Domingo Carbajo Vasco - Augusto Plató

1. Nota previa

En una Nota anterior, publicada en este “blog”, ya habíamos advertido de la relevancia e interés de las fuentes estadísticas tributarias para cualquier estudioso de la Economía Social en España y, en particular, de su mercado de trabajo.

Las estadísticas tributarias proporcionan abundantes datos acerca de la realidad económica y social y lo hacen de manera homogénea en su metodología y exposición, siempre con dos matices importantes, el primero, que al ser el tributo una prestación pública marcada por el principio de legalidad, artículos 31.3, 133.1 y 133.3 de la Constitución Española, las modificaciones en la legislación tributaria inciden directamente en la homogeneidad de la serie de datos y la segunda que las mencionadas estadísticas derivan de los datos recogidos en declaraciones y declaraciones-liquidaciones (autoliquidaciones) de cada impuesto; por lo tanto, los cambios periódicos en los códigos, conceptos y mecanismos de informatización de tales modeles (publicados mediante la pertinente Orden Ministerial del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas; en adelante, MINHAP) pueden incidir sobre la información que proporcionan, su calidad y homogeneidad.

Asimismo, los datos que exponen, se actualizan de manera prácticamente constante, al menos, anualmente, pues la organización encargada de la aplicación del sistema tributario español, la Agencia Estatal de Administración Tributaria (en adelante, AEAT) genera la información sobre tales estadísticas de manera anualizada e, incluso, supuesto de los datos de recaudación, en períodos menores (mensuales). 

Téngase en cuenta que las declaraciones-liquidaciones más significativas de los impuestos más relevantes: Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, IRPF), Impuesto sobre Sociedades (en adelante, IS) e IVA son, generalmente, de carácter anual; pero otras declaraciones, ya sea informativas, es decir, aquellas que no producen recaudación directa para la Hacienda Pública, sino datos de trascendencia tributaria y las vinculadas a los pagos a cuenta, tienen un ritmo de declaración inferior, básicamente, mensual, para las grandes empresas (aquellas que tienen una cifra de negocios superior, en términos redondos, a 6 millones de euros /ejercicio económico) y trimestral, para las pequeñas y medianas empresas.

Por otra parte, la AEAT ha sido muy rigurosa y constante a la hora de recopilar, sistematizar, exponer y hacer públicas tales estadísticas, siendo los equipos de funcionarios encargados de su publicación un ejemplo de continuidad y rigor científico en este terreno; además, cada poco tiempo, la AEAT amplía el catálogo de estadísticas publicadas, por lo cual ya se poseen series históricas muy amplias en estadísticas significativas para el análisis económico y social, verbigracia, las del IRPF, cuyas series, en algunos casos, se remontan a la Reforma Tributaria de 1978, por lo que su análisis histórico permite reflejar ampliamente la evolución de nuestra patria durante la llamada “transición democrática”.

Su acceso es, asimismo, muy fácil, porque figuran en el portal de la propia AEAT, www.agenciatributaria.es, pestaña “Estadísticas” y son gratuitas.

Ello no quiere decir que no subsistan algunos problemas a la hora de analizarlas, en primer lugar, porque en el citado portal se publican los datos generales y si algún investigador desea acceder a los microdatos, tiene que solicitar los mismos de las autoridades del MINHAP o de alguno de sus organismos, generalmente, el Instituto de Estudios Fiscales (cuya Base de Datos, BADESPE, dicho sea de paso, se está convirtiendo en una gran fuente de recopilación de estadísticas del Sector Público español). 

También se anotan algunas contradicciones (dependiendo, por ejemplo, del momento de su recopilación) entre la información que proporciona la AEAT y la que, respecto del mismo impuesto o concepto tributario, presentan otras unidades del MINHAP, caso de la Dirección General de Tributos.

En otro orden de cosas y, evidentemente, al ser una información derivada de declaraciones fiscales, en principio, manifestadas voluntariamente por los obligados tributarios, no refleja el fraude fiscal, ni la incidencia de la economía sumergida.

2. Mercado de trabajo y pensiones en las fuentes tributarias

Pues bien, hace pocos días se han publicado en el portal de la AEAT los datos de la estadística “Mercado de Trabajo y Pensiones en las Fuentes Estadísticas” correspondiente al ejercicio 2012.

El simple hecho de que la serie de tal estadística se retrotraiga a 1999, nos da una idea del valor que tal fuente tiene para un investigador en materia social.

La citada recopilación informativa fiscal constituye una explotación que aborda el mercado laboral desde la perspectiva de los pagadores de este tipo de rentas (empresarios y profesionales) y de los perceptores de las mismas (asalariados, pensionistas y desempleados).

La fuente que nutre tal estadística, es el modelo 190, del IRPF, de declaración resumen anual de retenciones e ingresos a cuenta sobre rendimientos del trabajo, de determinadas actividades económicas, premios y determinadas imputaciones de renta.

Es importante señalar que el precitado modelo clasifica, según letras, el tipo de rendimiento a declarar, por lo cual, es posible extraer, según la correspondiente letra o clave de la declaración informativa, el tipo de rendimiento del trabajo a computar, excluyendo partidas que no nos interesan para el análisis del mercado de trabajo, por ejemplo, los premios. 

También es importante indicar que, al tratarse de una declaración vinculada a un pago a cuenta (retenciones sobre retribuciones dinerarias e ingresos a cuenta sobre retribuciones en especie), la información se expresa en cantidades brutas, que no hay rentas exentas o no sujetas que no deban declararse, pues es omnicomprensiva y que la misma permite clasificaciones de perceptores y pagadores muy variadas: por provincias, por sector de actividad, por sexo (siendo una fuente relevante para constatar el llamado “gender gap” en materia de discriminación salarial por el sexo del trabajador), por nacionalidad, etc.

Asimismo, incluye rentas no salariales, sino del trabajo en general, por lo que nos aporta datos muy interesantes sobre los pensionistas y los desempleados. 

De hecho, los Cuadros generales que presenta la AEAT de esta estadística, se distribuyen en tres apartados por tipo de retribución: empleo (salario), pensiones y prestación de desempleo, de los cuales se puede obtener información detallada por diferentes variables y cruces de variables.

Las rentas del trabajado asalariadas, según el concepto fiscal (que no es equivalente al laboral y, por lo tanto, tampoco es exactamente trasladable a las estadísticas de salarios que publica, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística), figuran declaradas en la clave A del modelo 190; las rentas de los desempleados aparecen bajo las claves C (prestaciones o subsidios por desempleo) y D (prestaciones de desempleo abonadas en la modalidad de pago único) y los pensionistas se encuentran en la clave B (Pensionistas y perceptores de haberes pasivos), así como las incluidas en las subclaves 6 y 7 de la clave L, cuyo contenido son las prestaciones por incapacidad permanente o gran invalidez que estén exentas y las pensiones por inutilidad o incapacidad permanente de clases de pasivas.

Las pensiones de viudedad, por su parte, aparecen recogidas en la clave B.

En todo caso, en la “Metodología” que acompaña las Estadísticas expuestas en el portal de la AEAT, puede el lector encontrar una amplia explicación sobre las variables y fuentes utilizadas en la elaboración de los datos.

3. ¿Bajan los salarios?

Precisamente, esta estadística nos permite contrastar algunas afirmaciones propias de la casta política que soportamos, por ejemplo, la pretensión de algunos de sus mandarines, negando que la crisis económica se esté traduciendo en España en un ajuste o devaluación “interna” (denominación eufemística, donde las haya), vía reducciones salariales.

Así, si utilizamos el Cuadro General derivado de esta Estadística de “Asalariados, percepciones salariales y salarios por nacionalidad, tramos de salario, edad y sexo. Total”, vemos que, en el ejercicio 2012, el salario medio anual (desde la perspectiva del perceptor) se situaba en 18.601 euros; en el ejercicio 2011, la cifra era de 19.102 euros; en el período 2010, la cantidad se situaba en 19.113 euros y en el año 2010, el salario se situaba en 19.085 euros.
Fuente: Agencia Tributaria.
En suma, la evolución del salario medio, según esta estadística fiscal, de manera interanual es como sigue:

Ejercicios %

2012/2011……… -2,62 %

2011/2010……… -0,06%

2010/2009…….. +1,47%

Y ello, en términos nominales, pues si se ajustara esta evolución por la inflación el descenso salarial real sería todavía mayor.

En suma, la Estadística Fiscal corrobora, entre otras cosas, QUE LOS SALARIOS SÍ QUE HAN BAJADO, diga lo que diga el Sr. Montoro.
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