martes, 21 de enero de 2014

Tendencias Mundiales del Empleo 2014 (OIT)

Laura Pérez Ortiz - Augusto Plató

La Organización Internacional del Trabajo ha publicado una nueva edición de su informe sobre las Tendencias Mundiales del Empleo, 2014.

En el Informe de 2013 ponía de manifiesto las principales causas que habían provocado una recaída de la producción en 2012 y un empeoramiento en los mercados laborales, señalando cuáles son los principales problemas en el empleo en el ámbito mundial (tanto de las economías avanzadas como de las economías en desarrollo) y apuntando qué políticas permitirían mejorar la situación.

Entre los principales problemas, señalaba claramente cómo la incoherencia de las políticas había intensificado la incertidumbre, impidiendo inversiones más consistentes y una creación de empleos más rápida. Además, teniendo en cuenta que la debilidad de los mercados laborales frena el consumo privado y el crecimiento económico, se preveía un retraso en alcanzar una senda de recuperación sostenible y duradera.



Este Informe de 2014 (aquí el informe completo en inglés, aquí el resumen ejecutivo en español) confirma lo que se adelantaba en el anterior, ya que las políticas no han seguido las recomendaciones de entonces.


Así, la desigual recuperación económica y las sucesivas revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento económico han incidido en la situación del empleo en el mundo. Los jóvenes siguen formando uno de los colectivos más afectados por el desempleo. La duración media de los periodos de desempleo ha aumentado considerablemente, un signo más de la debilidad que revista la creación de empleo. Asimismo, las tasas de actividad (participación en el mercado laboral) siguen estando por debajo de las que se recogían antes de la crisis.

Esto hace que el empleo vulnerable (el empleo por cuenta propia y el desempeñado por trabajadores familiares auxiliares) sea el que más aumenta, y el ritmo de disminución de los trabajadores pobres se haya frenado: "en 2013, el número de trabajadores en el mundo que vivían en condiciones de extrema pobreza disminuyó sólo un 2,7 por ciento, una de las tasas más bajas del pasado decenio, a excepción de la registrada el año en que se inició la crisis".

Así, el déficit de demanda global impide una recuperación más rápida de los mercados de trabajo mundiales. Las políticas de consolidación fiscal y la debilidad del consumo ponen freno al crecimiento de la producción. Según el Informe 2014, un restablecimiento del equilibrio entre las políticas macroeconómicas y un aumento de los ingresos del trabajo mejorarían considerablemente el panorama del empleo. Por otro lado, la política monetaria flexible ha permitido que el desempleo no haya aumentado más, sin embargo, las tendencias recientes indican que se está produciendo un movimiento de una parte cada vez mayor de la liquidez creada por dicha política monetaria hacia los mercados de activos en lugar de hacia la economía real. Esto favorece que las grandes empresas tiendan a recomprar acciones y a aumentar los pagos de dividendos a los accionistas en lugar de a invertir en la economía real. Lo que introduce incertidumbre en la contratación, unido a una débil demanda agregada, puede hacer que el desempleo siga aumentando, un efecto que puede persistir incluso cuando se llegue a una recuperación en la actividad económica.

En este contexto, la apuesta de la OIT se centra en "repensar" la política fiscal y abandonar la prioridad de la consolidación fiscal, impulsar la coordinación en la implementación de las políticas para reforzar sus resultados, y, en el ámbito de la política laboral, de nuevo, concentrarse en las políticas activas del mercado de trabajo, con el objetivo de atajar el aumento de desanimados (los que abandonan la participación en el mercado de trabajo formal) y mejorar los desajustes entre oferta y demanda que provoca, entre otros, el desempleo de larga duración.

Refuerza las ideas ya plasmadas en las primeras reuniones del G20 cuando comenzó la crisis financiera internacional (coordinación de las políticas macroeconómicas), llamando la atención a los políticos que anteponen la consolidación fiscal a la recuperación de la actividad económica, pero no dice nada nuevo bajo el sol en cuanto a las posibilidades de política laboral. Nos sigue quedando ese bonito cajón de sastre que llamamos políticas activas de empleo.


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