viernes, 19 de abril de 2013

¿Las familias españolas son más ricas que las familias alemanas?

Norberto E. García - Augusto Plató (negarcia@speedy.com.pe)

Un reciente estudio del BCE, publicado a principios de abril de 2013, demuestra, para sorpresa de muchos, que la riqueza media de las familias en países como España e Italia, es significativamente mayor a la de las familias de Alemania. Este hecho ha sido interpretado como que las “pobres familias alemanas” deben destinar sus recursos para ser prestados a las “ricas familias de España e Italia”, un argumento esgrimido por el Bundesbank para oponerse al rescate de los países del Sur de Europa. 

No obstante, el estudio del BCE conduce a conclusiones diferentes si tomamos en cuenta factores omitidos. En Alemania existe una mayor proporción de las familias que alquila y no es dueña de su casa y destina sus ingresos a otro tipo de gastos. En Alemania el tamaño de la familia es mucho menor que en España e Italia. Más importante aún, el estudio no incluye como parte de la riqueza familiar el fondo de pensiones, que en Alemania es muy importante y mayor al de España e Italia y una de las razones por las que las familias que cuentan con esos recursos no se preocupen tanto por una casa propia para su vejez. 

En segundo lugar, existen diferencias de fechas entre las encuestas efectuadas en cada país. Así, la información de España corresponde a fines de la década del 2000. Esto explica la existencia de un apreciable diferencial de tipo de cambio implícito. Aún con la misma moneda, el euro, un euro compra más en Alemania y menos en España e Italia. Este diferencial de tipo de cambio implícito puede medirse por la relación entre el costo laboral unitario en Alemania y el de España e Italia o más simplemente la relación en el crecimiento de los precios en Alemania y el de España e Italia. Al observar esas relaciones, se concluye que entre 1999 y 2010, los precios crecieron mucho menos en Alemania y mucho más en Italia y España. Del mismo modo, los costos laborales unitarios crecieron mucho menos en Alemania y mucho más en Italia y en España. 

Por lo tanto el tema real es que el precio de los activos creció mucho más en España e Italia y esto es lo que hace aparecer en las cifras del BCE como mayor la riqueza de las familias españolas o italianas. En particular, la burbuja inmobiliaria en España “infló” los precios de los inmuebles. 

Esto es entonces lo que explica por qué un departamento era en 2010 más caro en Milán o en Barcelona, que en Munich. De modo que la conclusión principal del estudio del BCE está apuntando a un hecho ya conocido por muchos: el costo de los activos era mucho más alto en España e Italia que en Alemania por la mayor apreciación del euro en esos países en comparación con Alemania. 

La conclusión debería servir para que el BCE comience a preocuparse por medidas para ajustar esta apreciación del euro en España e Italia que daña su inserción en la zona Euro. 

De hecho, pese a que hoy las cifras no son iguales a las de 2010, estamos conviviendo con dos euros distintos, con muy diferente valor en Italia y España versus en Alemania. En la práctica, esta mayor apreciación del valor del euro en España e Italia, se ha trasladado ya a una parte de los bienes y servicios transables, es decir, aquellos que se destinan a exportar o competir con importaciones, y esto perjudica a España e Italia. 


Por lo tanto, para aquellos que piensan que la salida a la difícil situación de España es escoger entre permanecer o salir de la Zona Euro, les recordamos que existe una tercera alternativa: permanecer en la Eurozona pero con un euro menos apreciado para poder competir entre iguales. 

Esto conduce a cinco escenarios posibles para España: 

a) se adoptan políticas para depreciar el valor del euro en España e Italia y apreciarlo en Alemania (por ejemplo expandir el crecimiento económico y elevar más rápidamente salarios y precios en Alemania), cosa que es resistida hasta hoy por Alemania porque le reduce su competitividad; 

b) se adoptan dos euros, uno del norte y otro del sur con una diferencia apreciable entre uno y otro (entre 25 y 30 por ciento), lo que implica además la restructuración pactada de la deuda externa privada y pública de España en euros del Norte [1]/; 

c) se intenta continuar como hasta ahora, imponiendo devaluaciones internas – caídas de los salarios nominales y otros costos – que implica un proceso que puede llevar bastante más de un decenio durante el cual persistirá la situación recesiva o de muy débil crecimiento, con muy elevado desempleo, lo que conduce inexorablemente, como ya lo estamos presenciando, a la fragmentación social y política con el consiguiente riesgo para la democracia en España derivada de una polarización de fuerzas; 

d) se desarrolla en España una política de promoción de exportaciones de gran escala, con un acuerdo público-privado, orientada a ganar prioritariamente mercados fuera de Europa, para lo cual es necesario reducir costos del crédito y costos fiscales a las empresas exportadoras y establecer incentivos al aumento de su productividad para hacerlas cada vez más competitivas. Esto implica una desinserción gradual del mercado europeo como principal mercado de destino sin necesidad de salir de la Zona Euro; 

e) una combinación de los cuatro escenarios previos. 

Es bastante evidente que la adopción de cualquier alternativa diferente a continuar como hasta ahora, implica necesariamente un pacto socio-político en España entre las diferentes fuerzas sociales y políticas del país, para poder enfrentar la negociación externa. Es quizás menos obvio, que será necesaria una negociación similar con Italia, Portugal y Francia porque si estos cuatro países acuerdan un proceso de negociación con Alemania y la Eurozona, la probabilidad de éxito será mucho mayor. 

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[1] / Restructuración en el sentido de pactar plazos mayores y menores tasas de interés en las deudas, canjeando los bonos y títulos actuales por otros con las nuevas medidas pactadas
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