martes, 2 de abril de 2013

Capital 1 - Trabajo 0


Ana I. Viñas - Augusto Plató

Una particularidad de la crisis económica por la que atraviesa España es la dirección que está tomando la evolución de las rentas. Las cifras muestran que en esta situación de recesión no todas las variables pierden, sino que algunas consiguen mantener tasas de crecimiento trimestre tras trimestre, dando lugar a un cambio de marcador a su favor, y que, sin las medidas oportunas, puede tener consecuencias estructurales muy negativas para la vida socioeconómica del país.

Si se atiende a dos de los componentes de las rentas en las Cuentas Nacionales, así se puede comprobar: el Excedente Bruto de Explotación y Rentas Mixtas, que representa las rentas del capital empresarial y de la propiedad, al margen de lo ocurrido en 2009, ha ido resistiendo las patadas de los descensos interanuales del PIB a lo largo de estos años.


Por el contrario, la Remuneración de Asalariados no ha conseguido sostener cifras positivas de variación y su representación en el total del PIB ha caído en este periodo, perdiendo 5,2 puntos porcentuales entre el último trimestre de 2008 y el último de 2012. El otro equipo, sin embargo, ha logrado ganar peso en el PIB total: 3,6 puntos porcentuales desde fin de 2008 hasta fin de 2012.



Pero no se trata de una situación inherente a la crisis económica. En las ligas de otros países se pueden ver resultados distintos. Salvo en el caso de Portugal, donde las rentas del capital también han logrado adelantarse en el marcador, en muchos países mantienen la estructura previa a la crisis y en otros, caso de Alemania, Francia, Países Bajos, Finlandia y Reino Unido, el resultado es el opuesto: han ganado peso las rentas del trabajo en detrimento de las rentas del capital.

A esta evolución hay que añadir la situación estructural. Las economías más desarrolladas de la Unión Europea presentan un peso más elevado de las rentas del trabajo frente a las del capital. Por ejemplo, en Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Dinamarca o Finlandia, se observa una representación predominante de estas rentas. Por el contrario, en las economías menos desarrolladas, las del este europeo sobre todo, así como en Italia, España y Portugal, la situación es la opuesta: dominan las rentas del capital.

Es una cara más de la recesión y de la estructura económica del país, que junto al persistente y elevado desempleo, por desgracia refleja la continuidad del deterioro de la calidad de vida de la sociedad española y, en términos económicos, de los negativos pronósticos de recuperación de la demanda vía consumo. Las previsiones de invierno de la Comisión Europea señalan que el gasto en consumo privado caerá en 2013 un 2,7%, 1,3 puntos porcentuales más que el descenso del PIB. Es más, la inversión empresarial, según la Comisión descenderá un 6,6% y el gasto público un 5,4%. Datos a los que se puede añadir una tasa de paro del 26,9%, y en ascenso.

Así, más recortes y reformas estructurales, unido a la ausencia de políticas de redistribución de la renta adecuadas que dirijan los excedentes de las rentas del capital hacia la inversión empresarial y el empleo, mantendrá el resultado “Capital 1 – Trabajo 0”, con consecuencias fatídicas sobre el nivel de bienestar de la población y el desarrollo del país, tanto a corto como a largo plazo. 

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