miércoles, 6 de noviembre de 2013

Peronismo (del siglo XXI) a la española

Javier de Quinto - Augusto Plató

Quisiera que llegue el día en el que una buena noticia me animara a compartir una reflexión con los lectores de este blog. Pero no veo llegar ese día… y hoy tengo otra mala nueva que compartir con ustedes. Lo siento.

Trato de seguir el consejo de los que me son más cercanos: “no le des vueltas a las malas noticias, porque pareces un viejo cascarrabias” o “no te alteres por lo que ni te va ni viene, porque te va a subir la tensión”… y suelo seguir estos consejos a rajatabla; trato de no “ir al trapo”… 

Pero… el asunto es que ABENGOA (empresa española del IBEX 35 y que recién cotiza en NASDAQ), ha puesto una demanda de arbitraje contra España, de acuerdo a las reglas del Instituto de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Estocolmo, en el Tribunal de La Haya, a través de su filial luxemburguesa (una empresa española no puede litigar en estos organismos contra el Estado español).

El motivo: la reforma regulatoria que reduce drásticamente las primas a las energías renovables, en este caso a la termosolar. 

Foto: Nacho Pérez

ABENGOA no es la primera. Ya hay demandas sindicadas, previas a ésta, por el mismo motivo, de empresas energéticas extranjeras, algunas de renombre, y fondos de inversión también extranjeros.

El fondo de la cuestión es si una empresa que invierte en un sector intensivo en capital y de larga maduración (como es el energético) bajo unas reglas que (dentro de ciertas incertidumbres) deben ser estables a lo largo de la vida útil de esas inversiones y retroactivamente te cambian las reglas y de la noche a la mañana te reducen o quitan todo o gran parte del retorno previsto, se ve o no perjudicada. 

El que suscribe, reside en América Latina. Aquí, algunos países especialmente, han cometido y cometen habitualmente este tipo de tropelías, a veces estatizando una empresa o un activo, a veces cambiando drásticamente legislaciones. Y tienen multitud de demandas. No todas las veces, pero sí la mayoría, antes de un previsible fallo desfavorable (con condena al pago de todas las costas judiciales), los Estados suelen pactar rápidamente una indemnización con el demandante.

Algunos países (Bolivia por ejemplo) se han marchado de todas las instancias arbitrales internacionales (mayormente el CIADI del banco Mundial) y han dejado de renovar los tratados bilaterales de protección de las inversiones (Bolivia con España y otros países europeos, por ejemplo). Aviso a navegantes…

Como se puede imaginar el lector, litigar un arbitraje contra un Estado no es broma. Es muy caro y tiene consecuencias. Para hacerlo hay que estar muy seguro de que hay caso y que lo puedes ganar. No es como estas demandas que algunos políticos (españoles) presentan contra algún medio de comunicación y que luego retiran… sin consecuencias.

No prejuzgo el resultado de estas (y otras posibles) demandas de arbitrajes por el tema de las primas a las renovables en España. Tampoco entro en si estas primas son o no excesivas, si bien creo que parece claro que todo (no solo las primas a las renovables) se revela excesivo en un sector eléctrico español, que desde hace tiempo viene acreditando un rescate como ya tuvo el sector bancario... Claro, un rescate en el que no haya responsabilidades…

Y es que al igual que con la “crisis” bancaria, aquí hay responsabilidades, que se tratan de eludir. 

Los ideólogos de la renta básica para todos y del gratis total en tiempos de una engañosa bonanza (sustentada por una burbuja inmobiliaria y de crédito y no por unos fundamentos de conocimientos, cualificación y vocación exterior), entre otras alegrías, también se permitieron que España fuese el país que principalmente soportase la maduración de la curva de experiencia de las energías renovables… Todo un lujo…

Es decir, hoy en Perú hay unidades eólicas que producen al precio de mercado (por cierto un precio mucho más bajo que el de mercado en España)... pero son unidades nuevas y eficientes. En Perú, por nuevas y eficientes, no hay casi primas a las renovables; en España hay que pagar la ineficiencia de unidades, por antiguas tecnológicamente, por menor potencia unitaria, por menor aportación del recurso renovable, etc. Y así con la solar fotovoltáica (cuyo precio todavía es más alto que el del mercado) y otras tecnologías renovables… 

Esto es como todo (las pensiones, el seguro de desempleo, los medicamentos, la enseñanza, los programas de armamento…): nos hemos creído los más altos y guapos (¿es que un alemán o un sueco ha de tener más derechos que un español?) y lo único que pasaba es que estábamos borrachos. 

Bueno: al igual que empresas españolas han demandado arbitrajes internacionales a Argentina o a Bolivia… Pues ahora el Estado español pasa a ser demandado por empresas españolas.

Por favor: no le digáis a los que me son más cercanos, lo que incluye a mi médico, que he escrito esto. Me lo tienen prohibido.
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