martes, 19 de junio de 2012

Rescate a bancos... alemanes

El rescate no sirve a las políticas de estímulo de la productividad y la competitividad

José Manuel Lasierra, Director de la Cátedra Jaime Vera, Universidad de Zaragoza
Artículo publicado en el Periódico de Aragón, el viernes 15 de junio de 2012

No conocemos los detalles del rescate a la banca española. Para un hombre de acción como Mariano Rajoy, estos son intrascendentes. El problema está resuelto. Aunque no se conocen los detalles, sin embargo, la práctica habitual del BCE y el Eurogrupo, que objetivamente responde, por simplificar, a los intereses alemanes, nos permite responder a algunas preguntas.

1. ¿A quién se ha rescatado realmente? Los problemas del sector financiero español, ya sabemos, provienen de la burbuja inmobiliaria que la banca española ha financiado con un fuerte endeudamiento externo. ¿Adivinan quienes han prestado más dinero a los bancos españoles? Bancos franceses, alemanes, ingleses y holandeses y diversos fondos de inversión extranjeros, principalmente. Estos son los bancos realmente rescatados. Las dudas que podía tener la banca extranjera sobre la solvencia de nuestra banca y la recuperación de sus préstamos ya se han resuelto. Donde no lleguen los bancos con sus beneficios, etc., para pagar lo recibido, llegaremos nosotros, o sea ustedes, vía FROB. Y si hay alguna duda, ahí esta la reforma constitucional que garantiza y prioriza el pago de la deuda externa.

2. ¿Para qué sirve el rescate? Se ha presentado el rescate en los media serios como un ejercicio de responsabilidad positivo y determinado de las autoridades europeas para afrontar los problemas de Europa y del euro (Europa vuelve a creer, editorial de El País 10/6/2012). En mi opinión no sirve para ninguna de las dos cosas.


La secuencia de sucesos que yo veo es la siguiente: nuestro sistema financiero sale momentáneamente del agujero, el crédito en un contexto de atonía de la demanda y elevado endeudamiento va a seguir sin fluir, la deuda pública española va a aumentar y el riesgo de impago de los prestamistas privados aumenta por la preferencia de la deuda vía FROB; mientras tanto, el sistema bancario de los países centrales de la Unión se fortalece y aumentan su credibilidad. Conclusión: aumentan las diferencias europeas, medidas por la prima de riesgo; las dudas sobre unos, mejoran la posición de los otros. Alemania va bien, y el BCE, dado el peso relativo de la economía alemana en la UE, mantiene políticas restrictivas: altos tipos de interés para estos tiempos de contracción y elevado desempleo y un euro anormalmente alto para la situación de crisis, que se sostiene, una vez más por la fortaleza alemana. En resumen, para mi, la consecuencia del rescate es menos Europa, más fragilidad y mayores riesgos.

¿Y MÁS EURO? ¿De qué euro hablamos? Parece que no entra en el catálogo-pócima de las reformas estructurales ni en los afanes de los sabios mediáticos un debate sobre el euro, pero el euro, su paridad, no es neutral. Desde la Confederación de Cajas de Ahorro (CECA) se dice que el rescate fortalecerá el euro y facilitará el crecimiento económico. Claro, ¡que van a decir desde la CECA!

Las asimetrías de las economías europeas significan, entre otras cosas, que los diversos países de la UE no se encuentran en la misma situación en cada momento del ciclo económico. Así, en un periodo anterior a esta recesión la economía alemana estaba en crisis y el BCE bajaba los tipos de interés, algo que para una economía como la española en pleno ciclo expansivo estimulaba la inflación y la pérdida de competitividad. En estos momentos ocurre lo contrario.

La relativa solidez de la economía alemana influye en las políticas del BCE, poco favorables para los países de la periferia, que además permite mantener una paridad del euro anormalmente alta para la situación económica de la mayor parte de los países de la zona euro, particularmente los periféricos. Es cierto que dos terceras partes del comercio exterior de la UE se realiza entre los propios socios y que por tanto un euro más bajo no tendría efectos en el comercio entre estos países. Pero una tercera parte del comercio exterior con un euro más barato sería, para países como España, un factor importante de estímulo productivo en la actual crisis. Dicho de otra manera: el actual euro no nos facilita crecer y el rescate piensa en el actual euro: un euro, llamémosle, alemán.

LA PÉRDIDA de competitividad de economías como la española desde que se creó el euro, estimuladas por políticas europeas favorecedoras de los intereses alemanes, entre otras razones, no se puede recuperar con las contracciones del gasto y las reducciones de salarios y beneficios, como se está viendo. De hecho, las diferencias cada vez son mayores: Alemania reduce su deuda y nosotros la aumentamos a pesar de los recortes.

El rescate no sirve pues a las políticas de estímulo de la productividad y la competitividad que se podrían conseguir con un euro más débil y que facilitaría realmente el crecimiento. Y sabemos que sin crecimiento, las deudas, impagables ya, aumentan y se genera un círculo vicioso que al final puede terminar por explotar. Algunos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ponen fechas: tres meses.
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