martes, 20 de diciembre de 2011

Los desajustes del mercado de trabajo español y la "Gran Reforma"

Una manera de analizar los graves desajustes del mercado de trabajo de cualquier región o país es a través de la Curva de Beveridge, que relaciona la tasa de paro con la tasa de vacantes. Pueden coincidir, al mismo tiempo, vacantes y parados porque el mercado de trabajo no es perfecto y está sujeto a asimetrías de información, como, por ejemplo, fricciones entre oferta y demanda. 

En España, a lo largo de esta “Gran Recesión”, la tasa de paro se ha incrementado. La tasa de vacantes, por otro lado, según Bentolila, Cahuc, Dolado y Barbanchon (2010) (en el documento www.cepr.org/pubs/dps/DP8152.asp) se ha mantenido casi constante, lo que sería un claro reflejo de lo mal que funcionaría el mercado de trabajo español a causa de la excesiva regulación y protección del trabajador, del desajuste entre las exigencias de formación de la demanda frente a la oferta de trabajo y a la baja movilidad.
En otras palabras, a pesar de la “Gran Depresión” habría trabajo en España, de hecho, las empresas siguen buscando trabajadores, pero no los encuentran porque son caros o porque no están formados. En definitiva, sería un problema de oferta o de excesiva regulación, no de demanda. Ese resultado es “fantástico”, porque de esta forma se puede justificar la profunda reforma del mercado laboral que se avecina y que, otra vez, incidirá sobre la oferta, promoviendo la precarización total del mercado de trabajo español. Los trabajadores españoles trabajarán más por menos, tendrán menos protección social y los sindicatos sufrirán la peor crisis de su historia reciente.


Sin embargo, creo que sería interesante observar más detenidamente los acontecimientos. ¿Cómo es posible que se esté hablando de “otra emigración” si hay trabajo en España? ¿Serían falsas las proyecciones del INE y las noticias de diferentes periódicos y programas de televisión que hablan de jóvenes españoles ingenieros, enfermeros, médicos, economistas..., que están siendo contratados en otros países europeos? ¿Qué hacen los jóvenes emigrando de España, si aquí hay trabajo, lo dice la Curva de Beveridge? Pero si es más caro obtener información y los españoles no se mueven de sus casas. ¿Cómo los alemanes encuentran trabajadores en España y las empresas españolas no los encuentran? ¿Por qué las empresas alemanas vienen a España a contratar trabajadores cualificados y las empresas españolas no lo hacen? 

Recomiendo una atenta lectura al número de junio de 2011 de la American Economic Review, que muestra artículos de los Nobel de Economía de 2010, galardonados por sus aportaciones al estudio del Mercado de Trabajo. Recomiendo especialmente los dos primeros artículos. En el primero, Peter Diamond, profesor del MIT, analiza el mercado de trabajo americano y también hace referencia a la Curva de Beveridge. Destaca que el análisis exclusivamente basado en la Curva de Beveridge representa una visión estática, por lo tanto, deficiente (pág. 1066) y que esa perspectiva equivocada produce recomendaciones de política equivocadas, como la que nos espera en España: reducción de coste y precarización total del mercado de trabajo español. En segundo lugar, Dale Mortensen utiliza la teoría que les llevó a ganar el Nobel de Economía para analizar la situación actual del mercado laboral de los EEUU y de la Unión Europea, concluyendo que: “(1) La restricción fiscal de la Unión Europea y la de algunos estados de los Estados Unidos está haciendo daño porque reduce la demanda esperada de bienes y servicios en el futuro. (2) Es esencial encontrar una forma de devolver a los bancos comerciales su papel de oferente de capital necesario para los pequeños negocios, financiando la creación de empleo a unas tasas de interés razonables” (pág. 1090). 

Todo ello pone de manifiesto que medidas de oferta como las que se están planteando en España no son las adecuadas. Con ello se conseguirá que el mercado de trabajo español sea menos atractivo para los trabajadores más cualificados y, por ende, para las empresas que demandan trabajadores de este tipo. Si queremos cambiar el modelo productivo, habrá que atraer inversiones en sectores de mayor intensidad tecnológica y estos demandarán trabajadores cualificados. Competir a través de un menor coste del factor trabajo nunca ha sido la solución.

Julimar da Silva Bichara-Augusto Plató
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