martes, 8 de mayo de 2012

A vueltas con el 'rescate' de las finanzas españolas


Norberto E. García y Santos M. Ruesga, artículo publicado en elconfidencial.com

El Gobierno de Rajoy y en especial su Ministro Sr. De Guindos, hacen declaraciones tan peregrinas que nos queda la duda de si están tratando de engañar a los españoles para que duerman tranquilos y no traten de poner sus ahorros a buen recaudo, o bien están engañándose a sí mismos en un tema para ellos central de su política económica: aumentar la confianza de los inversores financieros.

Es obvio para todos que los mercados de títulos de la deuda pública de España (deuda soberana), particularmente en el caso de los inversores extranjeros privados (aquellos que no reciben prestamos al 1% del BCE) están cada vez menos confiados en lo que hace este Gobierno. Es transparente que esto se ha manifestado en un alza notable de la prima de riesgo, aun después de anunciados los enormes recortes de gasto público.

Para entender esta reacción de este segmento de los mercados financieros, basta prestar atención a cómo estos mercados evalúan el riesgo de refinanciar la deuda soberana de España. En esencia, el riesgo actual aumenta cuando se percibe una relativa disminución futura de los recursos líquidos para afrontar los compromisos de la deuda. Cuando el diferencial respecto a los bonos alemanes se eleva, como ha ocurrido desde hace unos días y puede volver a ocurrir en los próximos días, es señal que estos mercados consideran más difícil el repago futuro y cae su confianza en los bonos soberanos españoles, lo que eleva la prima de riesgo. Para entender esto basta considerar cinco indicadores:


1.- Déficit Público/PIB. Aunque haya una reducción de más de tres puntos en el gasto público, es evidente que los mercados están percibiendo una contracción del PIB para el 2012 superior al 2%. Dado que la elasticidad (ingresos tributarios/PIB) es mayor que la unidad, una contracción del PIB del 2% o más generará una caída del 3% o más en los ingresos tributarios, sólo parcialmente compensada por los nuevos ingresos tributarios aprobados por el actual Gobierno. En consecuencia, la reducción del déficit público en el 2012 será muy inferior a la reducción del gasto público.

El riesgo actual aumenta cuando se percibe una relativa disminución futura de los recursos líquidos para afrontar los compromisos de la deuda

Por lo tanto es probable que el déficit público se reduzca menos que el PIB en el 2012. Sobre todo menos de lo previsto por el actual Gobierno. Lo que impedirá una caída del ratio Déficit Público/PIB e incluso puede llegar a provocar su elevación.

Esto implica menos recursos líquidos del Gobierno respecto a lo requerido para el repago futuro de sus compromisos de deuda soberana. Lo que aumenta la desconfianza de los mercados de títulos de la deuda de España. Esto explica la reciente ansiedad del Gobierno y su proclividad a agregar nuevos y profundos recortes al Gasto Público para lograr reducir el Déficit.

2.- Deuda Pública/PIB. Dado que la deuda pública aumentará significativamente en el 2012, en circunstancias que el PIB caerá, el ratio Deuda Pública/PIB se elevará en forma intensa. Este es el segundo indicador al que miran los mercados de deuda y la conclusión es obvia, su comportamiento ya ha generado mayor desconfianza de los inversores y provocado en estos días una elevación de la prima de riesgo.

3.- Crecimiento del PIB. Los mercados no son idiotas, y perciben nítidamente que el actual Gobierno carece de una propuesta de crecimiento económico. Con un voluntarismo notable, De Guindos sostiene que después de la brutal contracción del 2012, en el 2013 España volverá a crecer -por obra y gracia de algún hada mágica porque no hay políticas públicas en esa dirección y el contexto externo es contractivo-.

Pero el curso probable de todos los indicadores disponibles sugiere lo contrario: cuanta más profunda sea la recesión del 2012 más difícil será salir de ella en el 2013, entre otras cosas porque la mitad del planeta está en situación económica precaria y hay miles de empresas de decenas de países más competitivas que las españolas que están luchando por los pedacitos de los mercados mundiales que todavía tienen dinamismo.

Cuanto menor sea el crecimiento económico futuro, menor será la disponibilidad de recursos líquidos del Gobierno para hacer frente a los compromisos del pago de la deuda -y los inversores de los mercados de deuda soberana ya lo han percibido-.

4. Los mercados tampoco son idiotas para el análisis político y la decisión de Rajoy de postergar el anuncio de los recortes presupuestarios hasta después de las elecciones de Andalucía y Asturias fue una señal enorme. Esto fue equivalente a dispararse un tiro en cada pie: para un analista de mercados de deuda, implica que el Gobierno de Rajoy da prioridad a un triunfo político eleccionario local o regional, sobre la situación financiera de España como nación. Esto es fatal cuando se trata de aumentar la confianza de los inversores porque introduce el factor político partidista en las decisiones financieras.

Si las autoridades del actual Gobierno no son capaces de implementar una propuesta seria en un ámbito como el expuesto, considerado prioritario por ellas mismas, ¿qué cabe esperar para las restantes áreas de la política económica?

5. Fragilidad del sector financiero. El Gobierno actual hizo mucho menos de lo que anunció, y muchísimo menos de lo que es necesario para 'limpiar' el sector financiero. Sin eso, ese sector clave sigue frágil, lo que en la práctica implica que por más inyecciones que reciba del Banco Central Europeo, no hay aumento del crédito al sector privado -y sin ello no hay crecimiento económico-. Una percepción posible es que el Gobierno de Rajoy chocó con grandes intereses y esto frenó la reforma profunda que necesitaba el sector financiero. Nuevamente, los actores de los mercados de bonos no son ingenuos: si perciben que un gobierno no ataca en profundidad los serios problemas del sector financiero, saben que esto implica un riesgo actual y un obstáculo mayúsculo al crecimiento futuro, y con ello, una menor disponibilidad futura de recursos líquidos del Gobierno para el pago de los compromisos de la deuda. Adicionalmente, en última instancia, el sector público está operando como avalista de facto (no 'default' para los bancos) del sector privado, a través de las diferentes fuentes de recursos públicos puestos a disposición del saneamiento de la banca.

Si las autoridades del actual Gobierno no son capaces de implementar una propuesta seria en un ámbito como el expuesto, considerado prioritario por ellas mismas, ¿qué cabe esperar para las restantes áreas de la política económica?

Sr. Rajoy, Sr. De Guindos, dejen ya de contar nuevas versiones del cuento de los seis cerditos y aborden los problemas del sector financiero de frente. Si no, no solo el riesgo de 'rescate' se hará realidad, con lo que ello supondrá para la imagen/credibilidad/confianza en el sistema financiero español, sino que además pondrá al borde del 'síndrome helénico' a la economía española. Un poco de respeto a los ciudadanos y a Uds. mismos, por favor.

Norberto E. García es Consultor Internacional y Santos M. Ruesga, catedrático de Economía Aplicada, Universidad Autónoma de Madrid.
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