viernes, 5 de octubre de 2012

El increíble cuadro macroeconómico

Laura Pérez Ortiz - Augusto Plató

El Gobierno acaba de presentar su proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año 2013. En el marco de la nueva gobernanza económica de la Unión Europea (ya comentamos esta nueva gobernanza aquí), tras la presentación en abril del Programa Nacional de Reformas y del Programa de Estabilidad, en cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y teniendo en cuenta las recomendaciones de Comisión y Consejo, ahora el Gobierno somete al visto bueno de la Comisión las cuentas públicas para el próximo ejercicio. 

Las medidas en ellas dibujadas, acompañadas por el documento “Estrategia española de política económica. Balance y reformas estructurales para el próximo semestre”, suponen el documento fundamental donde se plasma la política económica del gobierno. 

Para hacer esta (o cualquier otra) política económica, el gobierno se basa en un cuadro macroeconómico, donde se recoge la evolución reciente y las perspectivas para este y el próximo año. Un cuadro macroeconómico contiene la evolución de las principales macromagnitudes de una economía, y aquí es donde comienza la fantasía. 







Centrándonos exclusivamente en los datos que hacen referencia al mercado de trabajo, el gobierno prevé que en el año en curso se destruya un 3,7 por ciento de empleo respecto al año anterior. Sorprendentemente utiliza datos de la EPA, es decir, del empleo en su conjunto, no el equivalente a tiempo completo, que es como tradicionalmente se hacen los cálculos en los cuadros macroeconómicos. Si nos atenemos a este dato, en los dos trimestres de 2012 publicados hasta la fecha, llevamos una reducción del 4,4 por ciento en el nivel de empleo (si la comparación se hace con datos de Contabilidad Nacional Trimestral, es decir, con datos de empleo equivalente a tiempo completo, desestacionalizados, la caída en la primera mitad de 2012 ya es del 4,1 por ciento, respecto al mismo periodo del año 2011). Luego, atendiendo a las previsiones del gobierno, en lo que queda de año habrá más ocupados que en el mismo periodo del año anterior, para compensar esta mayor caída en la primera parte del año. 

Esta misma semana (el martes día 2), salieron publicados los datos de “Demandantes de empleo, paro, contrato s y prestaciones por desempleo”, de los Servicios Públicos de Empleo Estatal. Aunque no miden exactamente lo mismo, se pueden tomar como un adelanto de la información que posteriormente facilita la Encuesta de Población Activa, del INE, que conoceremos el 26 de este mes. Y la tendencia no parece que apunte hacia la creación de empleo, pues los datos de contratación son inferiores al año pasado en los meses del tercer trimestre, especialmente, en septiembre.


Eso, en cuanto a los empleos, porque en lo que se refiere al desempleo, las cifras son aún más sorprendentes. En la primera mitad del año 2012, el número de desempleados se alza hasta 5.666.300 (la media de los dos trimestres). Según el Gobierno, el año terminará con una media de 5.671.100 desempleados, apenas 5.000 más de los que hay hasta el momento. 

Volviendo al avance de información que suponen los registros de desempleo, los datos no parecen apuntar en esa dirección, antes al contrario, se ha producido un incremento del número de desempleados en el tercer trimestre del año. Y nada hay que indique que no sucederá lo mismo en el cuarto trimestre.


Por tanto, si no hay creación de empleo y si sigue aumentando el número de desempleados, teniendo en cuenta que la tasa de paro se calcula dividiendo la población desempleada entre la que está dispuesta a trabajar (población activa), augurar que la tasa de paro en el año 2013 será inferior a la del 2012 (en tres décimas) solo cabe achacarlo a un incremento del denominador, es decir la población activa. Y esa tampoco parece que sea la tendencia que se observa, pues lo que hay es un estancamiento de la población que se incorpora al mercado de trabajo, sino una ligera caída.


Hasta ahora, se ha observado una incorporación de mujeres (efecto del trabajador adicional), aunque cada vez a menor ritmo, al mismo tiempo que se producía un abandono de los hombres (efecto desánimo). Si a esto añadimos que ya no llegan nuevas remesas de inmigrantes, antes al contrario, se produce una mayor emigración ante la paralización del mercado laboral español, no parece lógico pensar en un incremento de la población activa. 

¿Cómo se explica entonces la previsión de reducción de la tasa de paro? Mal nos hacen pensar estas increíbles cifras sobre las que el gobierno basa su política económica. 
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