jueves, 18 de octubre de 2012

Historia de una comunidad de vecinos

Javier de Quinto

1 - Introducción 

Otto Gottlieb, Jesús de la Cruz y Bettino Croce eran compañeros de colegio. Por su afinidad y por su solidaridad ante las adversidades (peleas con otros compañeros de clase, mayormente), hacia el final del bachillerato se ganaron el mote de “el Eje”. Pero eran otros tiempos. 

Hoy, Otto es ingeniero industrial y tras una larga carrera técnica llegó a directivo de la fábrica de automóviles BMW. Casado con Ulla, finlandesa, bioquímica de profesión y trabajando como encargada del control de calidad de una gran empresa farmacéutica. Tienen dos hijos. El mayor, también ingeniero trabaja en la BMW. El menor está a punto de terminar economía. Total: tres sueldos (uno excelente) y el más pequeño a punto de ganarse el sueldo... 

Jesús de la Cruz nunca fue buen estudiante. Se cree que estudió algo de tipo “técnico”, pero no hay constancia de que sus estudios llegaran a buen fin y Jesús no colabora, ni en familia, cuando se indaga en el asunto. Hoy trabaja como montador de andamios en una mina de estaño. Casado con Herminia, portuguesa y de profesión ama de casa. Respecto a su formación Herminia es clara: “No estudié porque en aquellos tiempos no se podía”. También tienen dos hijos. El mayor estudió antropología social; en casa le llaman “el filósofo”; hace churros en un pequeño local alquilado y los vende muy temprano por las cafeterías de la zona. El menor, de 25 años, no trabaja. Dice que quiere ser futbolista. Su ídolo: Iker Casillas. Pero todo lo que hace es jugar una pachanguita de vez en cuando con algunos amigos. Toca la batería, pero hasta hace apenas un año no conocía el significado de la palabra “conservatorio de música”. Bien es verdad que también los grandes trovadores medievales transmitían verbalmente sus bellas composiciones porque la inmensa mayoría eran analfabetos... Total: dos sueldos y dos dependientes sin perspectiva de dejar de serlo... 


Bettino Croce es soltero y gerencia una sucursal de Bankia. 

En casa de Otto, invariablemente los domingos se come kartofeln salat (o a veces herring salat), codillo de cerdo con sauerkraut y cerveza alemana (a veces checa). En casa de Jesús los domingos paella (a veces de marisco, a veces de verdura, a veces de conejo) y cerveza (por cierto, alemana también). Presumimos que los domingos de Bettino son a base de pasta... 

La vida (¡qué casualidad!) ha querido que las familias de Otto y de Jesús vivan en el mismo edificio y que la sucursal bancaria dónde trabaja Bettino esté allí mismo. 

Otto y su familia llevan años ocupando un espacioso duplex, y como ha pasado mucho tiempo, su deuda es ya bastante baja así como el pago mensual que hacen a Bankia. Años más tarde, la familia de Cruz compró otro duplex, en el mismo edificio, no sin previo debate entre ellos. 

“¿Es que no tenemos derecho?” “Derecho sí, pero hay pisos y pisos”- terció el filósofo. “Si ellos son cuatro y nosotros también ¿porque nos vamos a comprar un piso más pequeño?“ sentenció Herminia con la aquiescencia de Jesús y del hijo menor. “¿Por qué esos tienen que ser más que nosotros?” 

Y pudieron comprar otro duplex igualito porque entonces Bankia, a través de Bettino, les ofrecía un préstamo a 100 años (renovable año a año) a un tipo de interés del 1%. Además, las ayudas que la Administración del edificio garantizaba a aquellos vecinos más pobres respecto a la renta media del vecino de enfrente, les animó a la compra. 

Los Gottlieb tienen un BMW de la serie 5. Y los De la Cruz también, más nuevo y por tanto un poco mejor. Lo de los coches es parecido a lo de los pisos. 

“¿Es que no tenemos derecho?”. “Un coche es una necesidad no un lujo”. “Sí pero un BMW es mucho. Hay otras marcas...” terció el filósofo. “¿Por qué esos tienen que ser más que nosotros? ¿Quieres que seamos vecinos de segunda?” sentenciaron los demás, esta vez recreándose en los valores de la igualdad social. 

Otto tiene pagado su BMW y Jesús lo está pagando. 

Ambas familias viven en una Comunidad de Vecinos muy especial. Todos los que trabajan (incluido el churrero) pagan a la administración un porcentaje de su sueldo para quienes no trabajan, excepto estudiantes y amas de casa. Por ello, solo el futuro futbolista De la Cruz recibe una pequeña remuneración hasta que logre reiniciarse en el estudio o encontrar un trabajo. 

La remuneración es igual para cualquiera que esté en desempleo, excepto estudiantes y amas de casa como hemos dicho. 

“¿Por qué las amas de casa no?” protestaba Herminia. “¡Es una limosna! El mayor de los Gottlieb vive años luz mejor que yo” protestaba el futuro futbolista. “Él trabaja y tu no”. “Sí, pero eso no es justo”. 

“¿Os habéis fijado que los De la Cruz viven de nosotros?” observaba el menor de los Gottlieb. “Bueno, con lo que les damos no llega para vivir, también trabajan” matizó Otto. 

Adicionalmente, los De la Cruz mantuvieron un alto nivel de gasto, emulando a los Gottlieb. “¿Por qué ellos sí y nosotros no?”. 

El cuadro que figura a continuación resume la situación.


El pago anual al banco de la familia Gottlieb es un 10,5% de sus ingresos netos. Y en la familia De la Cruz un 29,9%. 

En la mesa de los De la Cruz, algún domingo se llegó a escuchar que la “calidad de vida” en su casa era superior a los Gottlieb porque tenían lo mismo, pero más nuevo y tres de los cuatro tenían bastante tiempo para el ocio; además ellos eran más divertidos, la noche de San Juan asaban sardinas… 

La emulación llevó a los De la Cruz a aumentar su deuda con Bankia, mientras los Gottlieb ahorraban un poquito cada mes… 

2 – La crisis 

Pero eran tiempos tranquilos. Hasta que en un abrir y cerrar de ojos las cosas cambiaron sin que nadie supiera lo que se venía. 

Las ventas en la BMW se estancaron. El hijo mayor de los Gottlieb estaba preocupado por su empleo. Los grandes compradores de medicinas dejaron de pagar al laboratorio y a Ulla le rebajaron el sueldo un 50%. Los profesores iniciaron una huelga, amenazando dilatar la fecha de graduación del hijo menor. 

Jesús de la Cruz perdió su empleo. La verdad es que la mina de estaño no producía estaño desde hacía 20 años, cosa que no preocupaba demasiado a Jesús, pero aprovechando la crisis cerraron la mina y la empresa. 

Fue entonces cuando Jesús se acordó de un señor de corbata (llamado San Sebastián) que pasó una temporada contratado por la empresa minera con el cometido de preparar a la empresa y a los empleados para desempeñar actividades de valor añadido en otros rubros cuando ya no hubiera actividad minera. Pero ¡ay! el señor San Sebastián dedicó su tiempo a corretear tras algunas de las chicas más bonitas de la empresa en vez de dedicarse a la competitividad de la empresa y de sus trabajadores... 

Pero bueno, el administrador de la comunidad le pasaría un subsidio a Jesús. 

El filósofo vendía menos churros, porque con la crisis, mucha gente empezó a desayunar en casa. Aun así sus ingresos se mantuvieron a duras penas aumentando el alcance de su reparto. 

El cuadro que figura a continuación resume la situación en la que quedaron.


Ahora, el pago anual al banco de la familia Gottlieb es un 13,5% de sus ingresos netos. Y en la familia De la Cruz un 53,4%. 

El administrador de la comunidad hubo de reajustar proporcionalmente la aportación de los que trabajaban para poder pagar el nuevo subsidio a Jesús. A pesar de que las subvenciones pagadas se duplicaron, la aportación de los Gottlieb más que se duplicó. 

La situación de los Gottlieb empeoró, pero no de forma dramática. En cambio la posición de los De la Cruz se tornó dramática. Sin subvenciones no podrían comer. 

“¿Qué podemos hacer? ¿A qué nos dedicamos?”. 

“Hay que reducir gastos en esta casa” señaló el filósofo. “Sí pero sin tocar lo fundamental” respondió Herminia. Cuando se hizo cuenta de lo fundamental, era casi todo… Pero el dinero para lo “fundamental” escaseaba. “Hay que ingresar más”. “Sí pero ¿cómo?”. “¡Ay! ¿Dónde estará el señor San Sebastián, que nos iba a iluminar sobre los derroteros que debíamos tomar?”. “Pidiéndolo a Bankia ¿dónde si no?”. “Y apelando a la solidaridad de Gottlieb ante nuestra adversidad…”. “A los Gottlieb les interesa ser solidarios con nosotros…” 

Cuando visitaron a Bettino en la sucursal de Bankia, les dijo dos cosas: que ya no había crédito adicional y que la renovación anual de la hipoteca no era posible, porque las exigencias del regulador obligaban a Bankia a reducir su riesgo con clientes potencialmente insolventes. 

Esto indignó a los De la Cruz: “No es un profesional, es una sanguijuela que nos chupa la sangre…”. “¡Es deshonesto!”. “¿Por qué?”. “Porque se va de putas todos los viernes al cerrar la sucursal y una persona deshonesta no debiera gestionar una sucursal bancaria”. “Sí, es posible, pero la seguirá gestionando por mucho que pataleemos y si no pagamos Bankia se queda con la casa” sugirió el filósofo. 

Tal vez fue en este momento cuando el filósofo empezó a valorar la posibilidad de irse de casa… “¿Cómo me iría fuera de aquí? Lo que es seguro es que no me detraerían nada de mis ingresos como churrero y con eso puedo hacer muchas cosas… quién sabe, hasta cambiar de trabajo… Además yo soy del Barça y los demás en la casa son del Madrid…” 

Por su parte el hijo economista de los Gottlieb metía el dedo en la llaga: “Les estamos dando a esos vagos 857,40 todos y cada uno de los meses, casi un 15% de nuestros ingresos brutos y ni nos lo agradecen; creen que ese el orden natural de las cosas”. “Sí hijo, es posible que sea así, pero no lo digas fuera de casa; hay que ser educado y no ofender a los vecinos”. 

Los De la Cruz, o sospechaban que algún Gottlieb razonaba de esa forma, o bien Herminia les había escuchado pegando la oreja a la pared. 

“No pueden desear que nos arruinemos. Nuestra ruina es la suya. Sin nosotros no van a vender BMWs porque yo no lo renovaré. Y tampoco van a vender medicinas… porque compraremos las de otro laboratorio… Además no sería civilizado ni correcto que nos vieran en la puta calle… En aras a la buena vecindad no nos pueden dejar caer”. 

Los Gottlieb y Bettino veían con preocupación la situación de los De la Cruz y su falta de reacción ante su grave situación. Los saludos entre familias cuando se cruzaban en el portal o en el garaje eran muy fríos… 

Los De la Cruz se personaban a diario en la sucursal de Bankia en busca de la renovación de la hipoteca que nunca llegaba, y Bettino era cada vez más remiso a recibirles. Un día se montó un terrible griterío que espantó a otros clientes de la sucursal. Otro día el asunto terminó con una cristalera rota… 

Hasta que a Bettino se le ocurrió plantearle a Otto una idea: “Yo no tengo recursos para prestarles más ni para renovarles la hipoteca, pero tú tienes ahorros y les puedes prestar a través de Bankia”. “Sí pero yo tengo los ahorros invertidos en algo rentable y seguro, esos ahorros son para el futuro de mis hijos y para nuestra vejez… Si presto a los De la Cruz, no sé si me lo van a poder devolver; más bien pienso que no. La dinámica de gasto que llevan y los pocos ingresos que generan (porque no trabajan) creo que les lleva a la ruina irremediablemente. No ponen de su parte por trabajar y por gastar menos”. “Es posible, pero cóbrales un interés alto que te asegure más o menos del riesgo de impago y yo en Bankia te lo gestiono todo. Solo le añado un 1% al interés que tú pidas. Además les podemos condicionar la refinanciación al cumplimiento de unos objetivos de nuevos ingresos y a un tope de gastos para asegurar que devolverán el dinero prestado”.

3 – El rescate 

A los De la Cruz se les condicionó la renovación de la hipoteca a que cancelaran el resto de sus deudas y parte de la deuda hipotecaria con la venta del BMW, si bien los intereses subieron del 1 al 5%. 

También se les pidió que alguien, aportara algo más a la casa. 

El cuadro que figura a continuación resume la propuesta de rescate.


El menor de los Gottlieb señaló: “Les estamos pagando su hipoteca…”. 

Herminia y el hijo menor seguían clamando contra la injusticia: “¿De dónde vamos a sacar 1.000 más al mes?”. “Que nos suban el interés de 1 a 5% es usura”. Pero Jesús fue moderando sus expresiones desde “El padre ya no gobierna la familia, lo hace el banco ¡Es el colmo! ¡Va contra la ley de Dios!” hasta “Haremos todo lo humanamente posible para lograr los objetivos. Siempre hemos sido buenos pagadores…”. 

Finalmente Jesús logró alguna concesión: un poco de crédito adicional para gastos adicionales. Y vendió su BMW… Ahora, cumpliendo con el plan de rescate, sus pagos al banco serían del orden del 31% de sus ingresos netos, cifra más asumible. 

Pero el ambiente en la casa de los De la Cruz se tensaba… Herminia y sobre todo el menor estaban muy frustrados porque aunque el cuerpo les pedía echarse al monte, en el fondo sabían que no había alternativa. “Quemáis una noche la sucursal de Bankia… ¿y qué? ¿Soluciona eso nuestro problema?” decía Jesús. 

Jesús no veía cómo encontrar trabajo, porque era ingenieros o licenciados en ciencias lo que el mercado demandaba. El menor era caso perdido… “Como vuestra madre no se va a meter a puta, ni el pequeño va a salir a la calle a limpiar cristales de los coches, solo nos queda el mayor, que haga y venda el doble de churros…”. Efectivamente, ya no solo era cuestión de reducir gastos, si no aumentaban los ingresos nada cuadraba. 

En ese momento el filósofo vio con claridad que el grueso del esfuerzo por mantener a sus progenitores y al menor no lo realizaban los Gottlieb, sino él. 

Empezó a pensar que, a efectos de sostener el bienestar, el mundo no se dividía entre Gottliebs y De la Cruz, ni entre jóvenes y mayores, ni entre hombres y mujeres, sino entre quienes aportan valor (o dinero) y quienes aportan poco o nada… Y que hay quienes nunca han aportado nada, quienes en una coyuntura favorable aportan y en una desfavorable no y quienes siempre aportan al margen de la coyuntura. 

Y la capacidad para aportar es una mezcla de educación bien orientada, actitud y sentido de la responsabilidad individual… y que en su casa la educación había sido poca y sobre todo desorientada hacia lo que el mercado requiere, que no habían sido educados en una cultura del esfuerzo y que los derechos (reales o pretendidos) ocupaban el 99% de sus mentes y sus deberes (empezando para con ellos mismos) solo el 1% restante. 

4 – Las consecuencias del rescate 

“Si la coyuntura no cambia pronto, me hundo con todos ellos…”. “¿Y si me fuera de casa? ¿No venderán en el edificio un apartamentito que pueda pagar?” llegó a decir. 

“No puedes irte; no tendrías a dónde ir; nosotros podemos vetar ante la Administración que seas vecino en éste edificio…” alegó Jesús. “Pero de hecho he sido y soy buen vecino, ni mejor ni peor que vosotros ¿cómo me van a rechazar?”; “Si quiere irse que se vaya” alegó el menor… 

Llegados a este punto ¿cómo quiere el lector que termine esta historia? 

Recurriendo a unas elementales posibilidades de desarrollo en el juego, los tres De la Cruz pierden casi siempre. 

Si el (insolidario) “filósofo” se va, incluso a otro edificio, no sabemos muy bien cómo le irá a él, pero los restantes De la Cruz se arruinan. Si los (insolidarios) Gottlieb se muestran cicateros (ser cicatero es no subir la apuesta), todos los De la Cruz se arruinan… salvo el filósofo siempre que salga a tiempo… Si Bettino Croce se abstrae los De la Cruz pierden…. salvo el filósofo siempre que salga a tiempo… Y si los De la Cruz se arruinan per se, tanto Bankia como los Gottlieb se verán golpeados, pero podrán salir adelante más airosos que los De la Cruz.

Los Gottlieb o el filósofo pueden pensar que si sostienen mucho tiempo a una familia estructuralmente insostenible, se hunden con ellos. 

Caben desarrollos más escabrosos: que Jesús, Herminia y el menor muelan a palos al filósofo ante su irreductible voluntad de abandonar el barco y… que sea acogido (o no) por los Gottlieb… o que ante la desgracia reciba (o no) los favores de Bettino – Bankia… 

¿Cuándo ganan los De la Cruz (y por ende los demás)? Cuando la coyuntura cambia inesperadamente, igual que vino la crisis, antes o después vendrá la recuperación… igual que tras el Diluvio Universal las aguas bajaron de nivel, y una paloma apareció con los brotes verdes en su pico, como bien sabe el lector… 

Por cierto: ¿serán los De la Cruz unos de los que han de perecer en el Diluvio al no obtener refugio en el Arca? ¿Tendrán su sitio en el Arca? ¿Todos? Porque Noé solo eligió una pareja para el Arca y dejó fuera a los demás de la misma especie… 

Sospecho que el lector simpatiza con los que el domingo comen paella. Yo también; aunque entiendo a los otros. Puede que al lector le resulte algo menos simpático el churrero - filósofo, que para más inri y por si no lo he dicho antes, bebe cava en vez de cerveza alemana con la paella… 

En todo caso recemos por los de la paella. Por eso los nombres y apellidos elegidos para esta historia son los más piadosos que se me han ocurrido. 

Finalmente, he querido que en su rescate, los De la Cruz vendan su BMW, en alegoría a la posible venta de empresas públicas, en lugar de, por ejemplo, unos valiosos cuadros heredados, no sea que a alguien se le ocurra poner las colecciones del Museo de Prado como garantía de nueva deuda soberana del Reino de España… 

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