martes, 22 de enero de 2013

¿Error, estupidez o ideología?


Norberto E. García – Consultor Internacional - negarcia@speedy.com.pe

El 3 de enero del 2013 el FMI difundió varios análisis referidos a España o que afectan a las políticas en marcha en nuestro país. Un primer anunció ratificó que el FMI espera para el 2013 una contracción adicional de la economía española de 1,5 por ciento medida por el PIB – en contraste con la contracción de 0,5 por ciento proyectada por el actual Gobierno. No se entiende entonces porqué el Sr. de Guindos anunció días atrás que en el segundo semestre de este año comenzaría una significativa creación de empleos, lo que requeriría previamente una tasa de crecimiento del PIB superior a 2,5 por ciento 

Un segundo anuncio del FMI es que el déficit público se situará en aproximadamente 7 por ciento del PIB en 2012, y si se incluyen los recursos para el salvataje de la banca, llegará al 8 por ciento. Ambas cifras son muy superiores a la meta inicial de 4,5 por ciento declarada por el actual Gobierno – y a la posterior meta revisada del 6,3 por ciento del Gobierno y de la UE. Lo mismo espera el FMI para el 2013 – un déficit público de 6,5 por ciento del PIB muy superior al 3 por ciento declarado inicialmente por el Gobierno y a la meta revisada de 4,5 por ciento del Gobierno y UE - y hace énfasis en que el objetivo de alcanzar un Déficit/PIB de 3 por ciento establecido por la Comisión Europea, no será alcanzado en el 2014 sino años más tarde. 

El tercer hecho es la difusión de una investigación econométrica efectuada por Olivier Blanchard – Economista Jefe del FMI – y Daniel Leigh, economista de la misma institución[1]. Con información del período 2009-11 y cubriendo una amplia muestra de países – incluyendo 26 países de la Unión Europea – Blanchard y Leigh encuentran que los programas de ajuste subestimaron gravemente el efecto contractivo de la política de austeridad fiscal extrema implementada en esos años en diversas experiencias. 


Los autores citados señalan para el caso de la Unión Europea que en promedio, implícito en las proyecciones de los programas de ajuste implementados del 2010 en adelante, se halla que un recorte del gasto público equivalente a 1 por ciento del PIB provocaría una caída de 0,5 por ciento en el PIB. Pero cuando se analizan los resultados efectivos, detectan que por cada 1 por ciento de reducción del Gasto Público la contracción del PIB que tuvo lugar se aproxima a 1,5% o más. En particular, repiten su análisis dejando afuera los países que registran mayores variaciones en este tema (Alemania y Grecia) y las conclusiones no se alteran. Es importante agregar que el análisis de estos autores conduce a una reducción del déficit público mucho más lenta y sobre todo a medidas para lograr el crecimiento de la economía. 

Los mismos autores señalan que esta falla está presente no sólo en los programas del FMI, sino también en los análisis de la OCDE, de la Unión Europea, de la Comisión Europea y por lo tanto de la “troika” que implementó estos programas en diversos países. Es justo agregar que también está presente en el programa de ajuste implementado por el actual Gobierno de España. 

Los economistas keynesianos, neo-keynesianos y post-keynesianos plantearon teórica y empíricamente desde 1930 hasta el presente, que en la medida en que la tasa de interés no pudiera ser reducida para provocar una expansión monetaria que compense el efecto contractivo, un recorte del gasto público tendría un impacto contractivo significativo porque en esas condiciones, el multiplicador fiscal contractivo sería mucho mayor que en circunstancias normales. Esas condiciones se dan cuando a causa de una crisis económico-financiera, el sector privado – bancos, empresas y familias – aumentan sus tenencias de liquidez para precaverse y reducen su gasto privado, por lo que aún una tasa de interés cercana a cero no puede promover la expansión del gasto privado y el efecto del recorte del gasto público impacta en toda su intensidad. 

Richard Koo, economista neo-keynesiano agregó en 2008 [2] un argumento adicional: bajo el impacto de una crisis financiera precedida por un fuerte endeudamiento financiero privado, comienza un rápido proceso de desendeudamiento en bancos, empresas y familias para proteger su situación. Este proceso implica que el sector privado en su conjunto tenderá a reducir el gasto privado y destinar sus escasos recursos a desendeudarse, por lo que una fuerte reducción del gasto público operará en un contexto de contracción del gasto privado y tenderá a sentirse con mucha intensidad una contracción del PIB – el multiplicador fiscal contractivo en este escenario será más elevado. 

Notablemente, los conocimientos y análisis empíricos del análisis neo-keynesiano fueron primero lanzados a la basura y después archivados por considerarlos obsoletos en los medios conservadores o neoliberales. Similar suerte parece haber corrido el aporte de Richard Koo, salvo importantes excepciones[3]. En el contexto de la Unión Europea y de la Comisión Europea, tanto el análisis neo-keynesiano como el aporte reciente de Richard Koo, son total y completamente ignorados para el diseño de políticas. A pesar de que la evidencia empírica reciente ratifica que tienen plena vigencia y son correctos. 

El reciente aporte de Blanchard y Leigh y la renovada posición del FMI, es un paso importante para modificar el estado de las ideas en este tema. No obstante, la UE, la Comisión Europea, el Gobierno de la Señora Merkel y el actual Gobierno de España no se dan por aludidos y continúan inmutables en la senda de la austeridad fiscal extrema, pese a que los resultados obtenidos hasta ahora son una letal combinación de una fuerte contracción del PIB y una reducción del déficit público muy inferior a la asumida como meta para justificar esa contracción - y un tremendo aumento del desempleo con todas sus derivaciones y consecuencias. 

Esto conduce a preguntarse si el Señor Rajoy como Jefe del Gobierno, y los Señores de Guindos y Montoro, como responsables de conducir la economía española, son inmunes al conocimiento económico vigente y a la evidencia empírica ya disponible, o si se trata en última instancia de un problema de ideología. Si fuera lo primero, deberían reconocer los errores y cambiar de rumbo. Si fuera lo segundo, sería una muy mala noticia para España ya que sin duda continuarán destruyendo la economía española y el bienestar de esta sociedad por mucho tiempo más – demasiado. 

Conduce también a preguntarse si los responsables de estas graves fallas, repararán de alguna manera a los desempleados y en general a los afectados por sus errores. Porque eso de cometer errores que sacrifican el bienestar de millones de personas es un síntoma de arrogancia y de irresponsabilidad total. ¿O no es así? 
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[1]/ Olivier Blanchard y Daniel Leigh, “Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers”, IMF Working Paper N° 1, 2013, Wash. D.C. 
[2] / Richard Koo, “The Holy Grail of Macroeconomics- Lessons from Japan’s Great Recession”. John Wiley & Sons. New York , 2008. 
[3] / Por ejemplo, tanto el Gobierno de los EEUU como la Reserva Federal de ese país, son plenamente conscientes de los aportes neo-keynesianos y del aporte de Richard Koo y se mueven en consecuencia.

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