miércoles, 8 de febrero de 2012

Unas cifras que sí importan


Alguien dijo que “existen las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas”; sin embargo, en el mundo actual, en plena sociedad del conocimiento, nuestra capacidad para comprender las cosas viene dominada por las cifras, los números y los datos. 

Por ello, para analizar lo que está pasando en nuestras sociedades occidentales, nada mejor que acudir a las estadísticas. Y en esas sociedades está pasando que una pretendida “ortodoxia financiera”, dominada por algo tan rancio como “el santo temor del déficit”, del cual hablara nuestro insigne Echegaray (matemático, economista, Ministro de Hacienda y…autor teatral de engolada retórica), denominado por los radicales de entonces (Valle Inclán, entre otros) como “El Imbécil”, está acabando, a la chita callando, con el Estado del Bienestar, cuya construcción duró casi un siglo de luchas y esperanzas para la hoy temblorosa y capitidisminuida clase obrera. 

Para destruirlo, se argumenta que los gastos públicos están disparatados, que el Estado es dispendioso e ineficaz, que se fomenta el despilfarro, etc. y que la Deuda Pública es la consecuencia de una gestión manirrota. 

Ciertamente, algunas de estas críticas están bien fundadas, como sucede con el manejo de ciertas Comunidades Autónomas españolas, pero otras solo sirven al objetivo esencial de todo neo-liberal: destruir lo público, convencernos de que sólo el individuo aislado, ajeno a toda otra relación, es perfecto y debe gestionar todas sus decisiones, incluyendo, claro está, asegurar su propia salud y pagar su educación personal. 

Ahora bien, en este simplista esquema falta algo: los ingresos públicos. Si los impuestos se reducen, aunque los gastos no aumenten, el déficit público crecerá; por ello, cualquier medida para minorar este último debe considerar un aumento de la presión fiscal. 


Pues bien, los datos que ofrecemos de carga tributaria para los 30 Estados miembros de la OCDE, son significativos:
CUADRO
TOTAL DE INGRESOS FISCALES COMO % DEL PIB

2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
Australia
29,6
29,8
30,1
29,8
29,3
29,4
27,0
25,9
n.a.
Alemania
35,4
35,8
35,0
35,0
35,6
36,0
36,4
37,3
36,3
Austria
44,0
43,5
43,0
42,1
41,5
41,8
42,8
42,7
42,0
Bélgica
44,8
44,3
44,5
44,6
44,2
43,6
44,1
43,2
43,8
Canadá
33,7
33,7
33,6
33,4
33,3
33,0
32,2
32,0
31,0
Corea
23,2
24,0
23,3
24,0
25,0
26,5
26,5
25,5
25,1
Chile
19,8
19,3
19,8
21,6
23,2
24,0
22,5
18,4
20,9
Dinamarca
47,9
48,0
49,0
50,8
49,6
48,9
48,1
48,1
48,2
Eslovenia
37,7
38,0
38,1
38,6
38,3
37,7
37,0
37,4
37,7
España
33,8
34,2
34,6
35,7
36,6
37,2
33,3
30,6
31,7
EEUU
28,4
25,5
25,7
27,1
27,9
27,9
26,3
24,1
24,8
Finlandia
44,8
44,1
43,5
43,9
43,8
43,0
42,9
42,6
42,1
Francia
44,0
43,3
43,6
44,1
44,4
43,7
43,5
42,4
42,9
Grecia
32,9
32,0
31,2
31,9
31,2
31,8
31,5
30,0
30,9
Holanda
38,1
36,9
37,2
38,4
39,1
38,7
39,1
38,2
n.a.
Hungría
37,9
37,7
37,3
37,3
40,3
 40,1
39,9
39,7
39,6
Irlanda
29,1
28,3
29,8
30,3
31,7
31,0
29,1
27,8
28,0
Islandia
35,4
36,7
37,9
40,7
41,5
40,6
36,7
33,9
37,6
Israel
36,7
35,5
35,5
35,6
36,0
36,3
33,8
31,4
32,4
Italia
35,5
41,7
41,0
40,8
42,3
43,4
43,3
43,4
43,0
Japón
27,3
25,7
26,3
27,4
28,0
28,3
28,3
26,9
n.a.
Luxemburgo
39,7
38,1
37,3
37,6
35,9
35,6
35,5
37,6
36,7
Méjico
17,1
17,4
17,1
18,1
18,2
17,7
20,9
17,4
18,1
Noruega
42,9
42,3
43,3
43,5
43,9
43,6
42,9
42,9
42,8
N. Zelanda
32,7
33,7
34,7
36,7
36,0
34,9
33,6
31,5
31,3
Polonia
32,6
32,6
31,7
33,0
34,0
34,8
34,2
31,8
n.a.
Portugal
32,6
31,6
30,4
31,2
31,9
32,5
32,5
30,6
31,3
Reino Unido
36,2
34,3
34,8
35,7
36,4
36,0
35,7
34,3
35,0
Rep. Checa
35,6
37,3
37,8
37,5
37,0
37,3
36,0
34,7
34,9
R. Eslovaca
33,1
33,1
31,7
31,5
29,4
29,4
29,4
29,0
28,4
Suecia
49,4
47,8
48,1
48,9
48,3
47,4
46,4
46,7
45,8
Suiza
29,5
29,2
28,8
29,2
29,1
28,9
29,1
29,7
29,8
Turquía
26,1
25,9
24,1
24,3
24,5
24,1
24,2
24,6
26,0
OECD - Total
35,0
34,5
34,4
35,0
35,1
35,2
34,6
33,8
n.a.
n.a. :dato no disponible.
Fuente: OCDE. Revenue Statistics of Country Members, 1965-2010, París, 2011.
Conviene recordar que en el portal de la OECD, www.oecd.org, esta información estadística se actualiza periódicamente.

La presión fiscal ha descendido significativamente en muchas naciones de nuestro entorno durante el período de crisis sistémica que padecemos; ciertamente, determinar hasta qué punto esta reducción se ha debido al descenso del PIB (la presión tributaria absoluta es el cociente entre los ingresos públicos coactivos y el PIB de una nación en un año cualquiera) o a la reducción de impuestos, no resulta tarea fácil. 

Sin embargo, una imagen se extiende: a lo mejor tenemos “crisis fiscal” porque no se pagan suficientes impuestos, lo que conlleva, inmediatamente, otra pregunta: ¿están pagando los responsables directos de tal crisis, el capital financiero, su justa parte en la tributación? 

Dejo a los lectores que, a la vista de las estadísticas, respondan a tal pregunta.

Domingo Carbajo Vasco - Augusto Plató

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