martes, 6 de marzo de 2012

Informalidad laboral: la dimensión real

A pesar de que se sabe que en México sólo un tercio de los trabajadores pertenece a alguna institución de seguridad social, y de que el subempleo y la precariedad laboral saltan a la vista de cualquiera que recorra las ciudades y pueblos del país, la cifra oficial de trabajadores informales proporcionada por el INEGI es de 13.4 millones, esto es, el 29% del total de 46.8 millones de trabajadores en el país. Aunque el porcentaje no deja de ser alto, ¿es creíble el dato de acuerdo con nuestra realidad?, ¿en verdad hay el doble de ocupaciones formales por cada persona en el sector informal? Lamentablemente no, el panorama es más oscuro. 

La cifra del INEGI, como todo lo que hace esa institución, depende de la manera en que pregunta y mide los fenómenos económicos. Para el caso de la informalidad el INEGI identifica y contabiliza a las personas que laboran en micronegocios, en pequeñas unidades económicas, en las que con una organización rudimentaria no hay una contabilidad completa ni están constituidas en personas morales –se trata, para decirlo coloquialmente, de changarros-. Este tipo de medición que identifica la informalidad en función del tipo de establecimiento donde se labora, era mundialmente aceptada hace veinte años, a inicio de los noventa. 


Sin embargo, la informalidad como fenómeno extendido se ha transformado y también ha cambiado la manera cómo se entiende y se mide. Desde 2002 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya no restringe la informalidad laboral a un “sector” sino que la comprende en función de las condiciones y relaciones de trabajo. Para decirlo en breve, no importa dónde trabajas, sino cómo y bajo qué reglas. De hecho, una gran empresa también puede generar empleo informal: todos esos trabajadores que no tienen contrato aunque laboren para un solo patrón, que no cuentan con los derechos asociados al empleo formal y que cobran por honorarios o comisiones. 

Si se aplica la metodología que hoy es válida en la OIT (conocida como la “matriz Hussmanns”) para medir la informalidad laboral y se considera, por ejemplo, al empleo doméstico, a los trabajadores agrícolas de subsistencia, así como a quienes trabajan para empresas formales pero carecen de contrato y acceso a la seguridad social, las cifras cambian drásticamente. De acuerdo a estimaciones hechas por la economista Norma Samaniego, experta en cuestiones laborales y economía informal, a partir de los datos de la propia Encuesta Nacional de Empleo y Ocupación del INEGI, en México el empleo informal habría alcanzado en 2010 los 26 millones de personas, el 59% de la población ocupada. Tan solo las empresas y negocios formales tendrían laborando a 7.4 millones de trabajadores de manera informal, y hay que agregar a 1.9 millones de trabajadoras domésticas sin contrato, a un millón más trabajando para instituciones formales o a 1.6 millones de trabajadores agrícolas de subsistencia. 

La necesidad de actualizar la forma en cómo se mide oficialmente en México la informalidad no es un prurito metodológico, sino una necesidad para ver nuestra realidad laboral sin distorsiones. Si no somos capaces de medir con precisión los problemas del trabajo en nuestro país, nos condenaremos a no solucionarlos. 

El método que usa la OIT para estimar la informalidad, aplicado a México, demuestra que el grueso de los trabajadores informales no captados por el método anterior laboran para empresas y negocios bien establecidos, por lo que la informalidad lejos está de ser una “opción” que escogen los trabajadores, sino que es resultado de estrategias empresariales para aminorar el costo del trabajo. Además, la extensión de la informalidad laboral en toda la economía no puede explicarse sin el pobre desempeño macroeconómico del país en materia de crecimiento en las últimas décadas. 

En suma, la mayoría de nuestros trabajadores ya está en la informalidad. Suficiente evidencia como para seguir con la misma política económica.

Ciro Murayama
Artículo publicado en  "El Universal" (México), el 9 de febrero de 2012
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