jueves, 17 de noviembre de 2011

El paro en el tablero político de Estados Unidos

“But what we can’t do -what I will not do- is let this economic crisis be used as an excuse to wipe out the basic protections that Americans have counted on for decades… I reject the idea that we have to strip away collective bargaining rights to compete in a global economy. We shouldn’t be in a race to the bottom, where we try to offer the cheapest labor and the worst pollution standards.”
Presidente Obama, 08/09/2011

Los datos

El pasado 4 de noviembre la tasa de paro en los Estados Unidos alcanzó el 9 por ciento, cayendo una décima frente al mes de octubre, lo que representaría un total de 13,9 millones de parados. Aunque la situación ha mejorado respecto al mes anterior, no es lo suficiente para implicar un cambio de tendencia. En el último año se han creado un promedio de 100 mil puestos de trabajo al mes, pero no lo suficiente para atender al crecimiento de la oferta.

Sin embargo, para obtener un cuadro de la situación real del mercado de trabajo en los Estados Unidos es necesario contabilizar a los subempleados o aquellos trabajadores con una relación laboral excesivamente precaria. Para ello, a los 13,9 millones de parados hay que sumar 8,8 millones de asalariados a tiempo parcial por motivos económicos, de los que 2,6 millones sólo han podido encontrar un puesto de trabajo a tiempo parcial. Si además sumamos otros 2,5 millones de personas que estarían marginalmente integrados en el mercado laboral y otro millón de desanimados, el total sumaría 25,3 millones de personas paradas, subempleadas o marginalmente integradas en el mercado de trabajo. A este total, con relación a la población activa, lo denominan “tasa de paro ampliada”, que en la actualidad sería del 16,2 por ciento. Hay, además, 5,4 millones de parados de larga duración, que son aquellos que llevan desempleados más de 27 semanas, es decir, aquellos cuya prestación por desempleo se ha acabado. Véase http://www.bls.gov/news.release/empsit.nr0.htm

Todo lo anterior gana en importancia si tenemos en cuenta que en agosto de 2008, cuando muchos consideran que la actual crisis financiera internacional empezó, la tasa de paro en los EEUU era de sólo un 6,1 por ciento y había 9,5 millones de parados, de los cuales, 1,9 eran de larga duración.

El tablero político

Todo lo anterior también coloca el mercado de trabajo en la primera línea de la batalla política, como en el caso de España, y de cara a las próximas elecciones presidenciales (que se realizarán en un plazo de 14 meses). De hecho, muchos analistas consideran que el desempleo será el tema central de la campaña electoral de las próximas elecciones.

Obama ha tratado de aprobar un plan para impulsar el empleo, The American Job Act, con un presupuesto de 60 mil millones de dólares, que sería destinado, entre otros objetivos, a la reparación y mejoramiento de las infraestructuras locales; incentivos a la contratación y a la ampliación de la prestación por desempleo de aquellos trabajadores parados durante más de 27 semanas y cuya prestación se acabará a lo largo de este final de año (un total que podría llegar a más 3,5 millones de trabajadores al final de este año, según algunos analistas).

Ese también es un debate reciente y políticamente apasionado en los EEUU. La prestación por desempleo en los EEUU no está sólo asociada al periodo de tiempo en el que los trabajadores han estado empleados y contribuyendo, sino también a la tasa de paro. Siempre que la tasa de paro ha superado la tasa del 7,2 por ciento, los diferentes gobiernos de turno han solicitado una ampliación del periodo máximo de prestación por desempleo. Esta ampliación ha sido tradicionalmente aceptada por el congreso americano. Sin embargo, en esta ocasión, los Republicanos, que controlan el congreso,  han rechazado, de momento, esa propuesta presentada por Obama.

El debate está completamente ideologizado e incluso aparenta oportunismo político, una vez que no existen evidencias empíricas que muestren que la prestación por desempleo tenga efecto negativo sobre la tasa de paro. Sin embargo, sí se puede mostrar que la prestación por desempleo tiene un efecto contra-cíclico, puesto que evita una reducción de la demanda mucho más intensa, reduce las tensiones sociales y evita situaciones sociales de extrema necesidad. De hecho, en los EEUU se ha calculado que la no ampliación temporal de la prestación por desempleo a finales de 2011 puede suponer que 3,5 millones de personas se quedarían sin ingresos, equivalentes a 295US$ por semana, lo que implicaría una reducción de la demanda, del nivel de crecimiento económico y más paro.

Por lo tanto, en los EEUU, como en España, se está jugando con la perspectiva de que la evolución de la economía en el próximo año no será lo suficientemente fuerte para crear empleo neto y reducir la tasa de paro. De esta forma, el mercado de trabajo, las elevadas tasas de paro y las consecuentes tensiones sociales entrarían de lleno en los medios de comunicación justo meses antes de las elecciones presidenciales, debilitando, se supone, las intenciones de voto para los Demócratas.


Julimar da Silva Bichara-Augusto Plató
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