martes, 31 de enero de 2012

Los sindicatos hacen la clase media

¿Por qué alguien (especialmente aquellos que no son miembros de sindicatos) se preocupa porque la afiliación sindical está en mínimos históricos y es probable que caiga aún más? Porque si se preocupa por la clase media, necesita preocuparse por los sindicatos.

Esto es lo que señalan David MadlandKarla Walter y Nick Bunkerdel Center for American Progress Action Fund en un informe publicado el 4 de abril de 2011 (consultar aquí).

D. Madland, K. Walter y N. Bunker (2011): Unions Make the Middle Class. Without Unions, the Middle Class Withers


En él señalan que los que critican a los sindicatos dicen que no son importantes hoy en día o incluso que son perjudiciales para la economía, pero, en realidad, los sindicatos son esenciales para la construcción de una clase media fuerte. Y la reconstrucción de la clase media después de décadas de declive y estancamiento es esencial para restaurar la economía.

Los sindicatos hacen que la clase media sea fuerte porque aseguran que los trabajadores tengan una voz fuerte en el mercado y en la democracia. Cuando los sindicatos son fuertes, son capaces de garantizar que a los trabajadores se les paga un salario justo, que recibirán la capacitación que necesitan para avanzar hacia la clase media.

Los sindicatos también promueven la participación política entre todos los estadounidenses, y ayudan a los trabajadores a asegurar políticas gubernamentales de apoyo a la clase media, como el Seguro Social o el salario mínimo.

Pero a medida que los sindicatos se debilitaron en las últimas cuatro décadas, son cada vez menos capaces de realizar estas funciones y la clase media se secó. El porcentaje de trabajadores en los sindicatos ha disminuido de manera constante en gran parte debido a que el entorno jurídico y político impide que los trabajadores del sector privado ejerzan libremente su derecho a afiliarse o no a un sindicato. La pertenencia a sindicatos del sector privado se sitúa en menos del 7 por ciento actual, desde alrededor de 30 por ciento a finales de la década de los sesenta. La sindicalización del sector público se mantuvo estable durante décadas, era el 37 por ciento en 1979 y es un 36 por ciento hoy en día, pero ahora está bajo amenaza de la oposición política conservadora y podría comenzar a bajar también. En total, menos del 12 por ciento de la mano de obra está sindicalizada, y este porcentaje es probable que continúe cayendo.
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